Pocas comparaciones históricas resultan tan sorprendentes como poner en paralelo una de las universidades más prestigiosas del mundo con una de las civilizaciones más conocidas de América. A primera vista, parece imposible que ambas pertenezcan a épocas tan distintas. Sin embargo, los historiadores lo confirman, ya que la Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio azteca.

Un dato que rompe muchas ideas preconcebidas sobre la historia. Y es que en la cabeza de muchos, los aztecas forman parte de la historia más antigua. Sin embargo, no es tan así.

Oxford ya existía siglos antes del Imperio azteca

En este sentido, las primeras evidencias de enseñanza en la Universidad de Oxford se remontan al año 1096. Desde entonces, la institución comenzó a consolidarse como uno de los principales centros de conocimiento en Europa medieval. Esto significa que Oxford ya funcionaba como lugar de estudio varios siglos antes de que surgiera el Imperio azteca. De hecho, la civilización mexica no se consolidó hasta el siglo XIV, cuando fundaron Tenochtitlán en 1325.

La conquesta de Mèxic (Tenochtitlán)
La conquesta de Mèxic (Tenochtitlán)

La diferencia temporal es notable. Mientras en Inglaterra ya existía una estructura educativa organizada, en Mesoamérica todavía no había emergido uno de los imperios más emblemáticos de su historia. Y ese contraste es lo que hace tan llamativo este dato.

Dos mundos separados por siglos de historia

A partir de ahí, la comparación permite entender mejor como se desarrollaron las civilizaciones en distintos puntos del planeta. Mientras Europa vivía la Edad Media con universidades, reinos y estructuras académicas, en América se estaban gestando culturas que alcanzarían su esplendor más tarde.

El Imperio azteca se convertiría en una potencia en el siglo XV, con una organización política, social y militar muy avanzada, pero su aparición es posterior a la consolidación de instituciones como Oxford. De este modo, ambas realidades coexistieron en momentos distintos del desarrollo histórico global. Así pues, este dato no solo es curioso, sino que también invita a replantear la percepción del tiempo en la historia. Porque lo que parece contemporáneo muchas veces no lo es. Y en este caso, una universidad europea ya acumulaba siglos de historia cuando uno de los grandes imperios de América comenzaba a tomar forma.