Cada año se repite la misma escena. Contribuyentes que han tenido dos trabajos durante el ejercicio revisan su declaración y se encuentran con un resultado inesperado que les dice que les toca pagar. La sensación es dura, ya que parece que tener más de un empleo penaliza. Pero la realidad es otra muy distinta y no se trata de una penalización para nadie.
No es que Hacienda cobre más por tener dos trabajos. El problema está en como se aplican las retenciones del IRPF a lo largo del año. Y es ahí donde se produce el desajuste que acaba pasando factura en la Declaración de la Renta posterior.
El fallo está en las retenciones, no en el salario
Y es que cada empresa calcula la retención como si fuera el único pagador del trabajador. Es decir, aplica el IRPF en función del salario que paga, sin tener en cuenta que esa persona puede estar cobrando de otro sitio. De este modo, el primer pagador suele aplicar una retención ajustada. Pero el segundo, al manejar un salario más bajo, retiene muy poco. La consecuencia es que luego, cuando se suman ambos ingresos, el total anual sube de tramo en el IRPF.
La realidad es que, al haber cotizado menos de lo que corresponde al total de ingresos, Hacienda reclama la diferencia en la Renta. Por eso tantas personas con dos trabajos acaban pagando, aunque sus salarios no sean especialmente altos.

Hay otro punto importante que muchos desconocen. Si se superan los 1.500 euros anuales de un segundo pagador, el contribuyente está obligado a presentar la declaración. Este detalle técnico es el que hace que muchos casos salgan a la luz. A partir de ahí, si las retenciones han sido bajas, el resultado suele ser a pagar. No es una penalización, sino un ajuste de lo que no se ha adelantado correctamente durante el año.
Se puede evitar pagar de golpe
La buena noticia es que esta situación tiene solución. Y es más sencilla de lo que parece. La opción más sencilla y directa es pedir al segundo pagador que aplique una retención de IRPF más alta. De este modo, se ajusta mejor el pago a lo largo del año y se evita el susto en la declaración.
También es posible calcular el tipo adecuado con el simulador de la Agencia Tributaria y solicitar ese ajuste. Incluso existen alternativas como las aportaciones a planes de pensiones o ciertas deducciones que ayudan a compensar. Así pues, no se trata de pagar más por tener dos trabajos, sino de cómo se reparten las retenciones. Entender este detalle marca la diferencia entre llevarse un disgusto o tener la situación bajo control.