Cada año, miles de contribuyentes se llevan una desagradable sorpresa al hacer la declaración de la renta. Han trabajado unos meses, han cobrado el paro en otros y, al ajustar cuentas con Hacienda, el resultado sale a pagar. En muchos casos, la cifra asciende a varios cientos de euros. No se trata de un error ni de una sanción, sino de una consecuencia directa del funcionamiento del IRPF cuando existen dos pagadores en el mismo ejercicio fiscal.
Esta situación se ha vuelto especialmente frecuente en los últimos años, coincidiendo con cambios laborales, periodos de desempleo y reformas normativas que amplían los supuestos de obligación de declarar. Personas que nunca antes habían tenido problemas con la renta se encuentran ahora con pagos inesperados de 200, 300, 500 o incluso más de 800 euros, generando confusión y malestar.
El paro cuenta como segundo pagador
El motivo principal es que la prestación por desempleo del SEPE cuenta como un segundo pagador a efectos fiscales. Cuando una persona percibe un salario de una empresa y, además, cobra el paro durante el mismo año, Hacienda considera que ha tenido dos fuentes de ingresos distintas. Este detalle cambia por completo las reglas del juego en la declaración de la renta.

Con un solo pagador, el límite general para no estar obligado a declarar se sitúa en 22.000 euros anuales. Sin embargo, cuando hay dos pagadores, ese umbral baja de forma significativa. Si el segundo pagador ha abonado más de 1.500 euros durante el año, el límite se reduce a 15.000 euros. El resultado es que muchas personas que no tendrían que presentar la declaración pasan a estar obligadas a hacerlo.
Por qué la declaración sale a pagar
El segundo factor clave es el nivel de retenciones. Las empresas suelen aplicar retenciones de IRPF ajustadas al salario del trabajador, lo que permite que el impuesto se vaya pagando de forma progresiva durante el año. El SEPE, en cambio, aplica retenciones muy bajas y, en muchos casos, directamente del 0%. Esto provoca que durante el año no se haya ingresado en Hacienda el IRPF correspondiente al total de los ingresos reales. Cuando llega el momento de hacer la declaración, el sistema regulariza la situación y reclama la diferencia pendiente.
El problema no es el hecho de haber cobrado el paro, sino la falta de retenciones suficientes mientras se percibe la prestación. Es por este motivo que se debe pedir al SEPE, que se retenga una parte más importante, evitando así, sustos. Así pues, cobrar el paro y trabajar en el mismo año puede acabar en un pago inesperado a Hacienda.