La Agencia Tributaria ha confirmado que los trabajadores con ingresos bajos dejarán de pagar IRPF por su salario, una medida que afecta directamente a millones de personas tras la subida del Salario Mínimo Interprofesional. En la práctica, esto significa que muchos empleados no sufrirán retenciones en su nómina y, además, no estarán obligados a presentar la declaración de la renta en la mayoría de los casos.
La aclaración de Hacienda llega después de meses de dudas y mensajes contradictorios. Finalmente, el criterio es que si el salario anual no supera el mínimo exento, no existe base imponible suficiente para tributar IRPF, aunque el sueldo haya aumentado nominalmente.
Por qué los sueldos bajos quedan exentos de IRPF
La clave está en el mínimo personal y familiar, es decir, la parte de los ingresos que la ley considera imprescindible para vivir y que queda libre de impuestos. En los últimos años, este mínimo ha aumentado de forma progresiva. Actualmente, una persona soltera y sin hijos tiene un umbral exento que ronda los 15.000 euros anuales, cifra que se incrementa si existen hijos, ascendientes a cargo o discapacidad. Al mismo tiempo, el SMI anual, calculado en 14 pagas, se sitúa muy cerca de ese límite. El resultado es que quienes cobran el salario mínimo no generan base imponible suficiente para pagar IRPF.

Para evitar errores, la Agencia Tributaria ha ajustado las tablas de retención, de modo que las empresas ya no deben practicar retenciones a quienes cobran el SMI o tienen ingresos bajos. Esto evita que el trabajador pague de más durante el año y tenga que reclamar después una devolución.
Quiénes se benefician y qué implica en la nómina
La medida beneficia a quienes cobran el SMI, a trabajadores con contratos temporales o a tiempo parcial, y a personas con cargas familiares, ya que estas elevan el mínimo exento. También se incluyen las personas con discapacidad y, en general, cualquiera cuyos ingresos anuales estén por debajo de ese umbral. En todos estos casos, la retención puede ser del 0%, algo perfectamente legal y conforme a la normativa fiscal vigente. Esto se traduce en más dinero neto en la nómina cada mes.
Además, en la mayoría de estos supuestos, no existe obligación de presentar la declaración, siempre que no haya otros ingresos adicionales, como alquileres, ganancias patrimoniales o pensiones extranjeras. Y si se presenta voluntariamente, lo habitual es que el resultado sea a devolver. No se trata de una exención temporal ni de una medida excepcional, sino de la aplicación normal del sistema fiscal. Con los mínimos actuales, los sueldos bajos quedan fuera del IRPF, garantizando que quienes menos ganan no vean reducido su salario por impuestos que legalmente no les corresponden.