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Cada vez más jubilados españoles miran fuera de España cuando hacen números y comparan lo que pueden permitirse con su pensión. En un contexto en el que el alquiler, la compra y los gastos básicos han subido mucho en muchas ciudades, algunos pensionistas empiezan a buscar destinos donde el dinero cunda más. Ese es el caso de Francisco, un jubilado que vive en Filipinas y que resume su situación con una frase muy clara: “Con unos 800 euros al mes, aquí puedes vivir perfectamente”.

Y es que su cálculo sorprende porque rompe con la idea de que vivir en el extranjero exige grandes ahorros. Según explica, el mayor gasto está en la vivienda. Francisco destina unos 600 euros al mes al alquiler, una cantidad que en muchas ciudades españolas apenas permite acceder a una habitación o a un piso muy pequeño en según qué zonas. En Filipinas, en cambio, esa cifra puede permitirle vivir con más margen y en mejores condiciones.

El alquiler es lo que marca la diferencia

La realidad es que el coste de la vivienda es el punto que más condiciona la vida de cualquier jubilado. Si una pensión se va casi entera en pagar alquiler, el resto del mes queda muy limitado. Por eso destinos como Filipinas pueden resultar atractivos para quienes tienen una pensión ajustada y buscan más tranquilidad económica.

De este modo, Francisco asegura que con unos 800 euros mensuales puede cubrir sus necesidades principales. Después del alquiler, el resto se reparte entre comida, suministros, transporte y otros gastos cotidianos. No se trata de vivir con lujos, sino de encontrar un equilibrio que en España puede ser más difícil para muchas personas mayores.

Una jubilación con otro ritmo

Además del dinero, también pesa el estilo de vida. Filipinas ofrece clima cálido, un ritmo más tranquilo y un coste diario que, en muchas zonas, resulta más bajo que en España. Eso sí, mudarse a otro país no es una decisión sencilla. Hay que tener en cuenta la sanidad, los visados, el idioma, la distancia con la familia y la adaptación cultural. No todo se reduce a que la vida sea más barata.

Así pues, el caso de Francisco muestra una tendencia cada vez más visible, ya que los jubilados buscan fuera del país lo que no encuentran dentro. Con una pensión modesta, vivir en España puede ser complicado, pero en otros países esa misma cantidad puede abrir la puerta a una jubilación más cómoda, tranquila y sostenible.