Miles de familias con dificultades económicas tienen un derecho que muchos desconocen. Pueden exigir a su banco la reducción temporal del interés de su hipoteca si cumplen los requisitos legales. Se trata de una obligación impuesta a las entidades financieras a través del Código de Buenas Prácticas Bancarias, al que están adheridos la mayoría de bancos que operan en España.
Esta medida nació para dar respuesta al aumento de las cuotas hipotecarias provocado por la subida de los tipos de interés. El objetivo es evitar que hogares en situación de vulnerabilidad entren en impago o pierdan su vivienda por dichas subidas. Sin embargo, en la práctica, muchas familias no la solicitan porque desconocen que es un derecho exigible.
El Código de Buenas Prácticas obliga a los bancos
Si se cumplen los requisitos de vulnerabilidad económica, el banco está obligado por ley a aplicar las medidas previstas. No puede negarse, retrasarlo ni condicionarlo a nada. Tampoco depende de la buena voluntad de la entidad ni de la capacidad de negociación del cliente. La reducción consiste en aplicar un tipo de interés más bajo durante un periodo determinado, con el fin de aliviar la carga mensual de la hipoteca.

Esta rebaja suele ir acompañada de otras herramientas previstas en el propio código, como la carencia temporal, que permite pagar solo intereses, la ampliación del plazo del préstamo o una reestructuración de la deuda. El espíritu de la norma es garantizar que la cuota hipotecaria sea asumible mientras la familia atraviesa una situación económica complicada. Por eso, una vez acreditados los requisitos, la entidad financiera debe aplicar las medidas sin interpretaciones restrictivas.
Quién puede beneficiarse de esta reducción del interés
Esta protección está pensada para familias vulnerables. Entre ellos se encuentran los bajos ingresos, un incremento significativo del esfuerzo hipotecario en relación con la renta familiar o determinadas situaciones de vulnerabilidad reconocida, como desempleo o circunstancias familiares especiales. Si se cumplen estos requisitos, el banco no puede rechazar la solicitud. En caso de negativa, el cliente puede reclamar, ya que el incumplimiento del Código de Buenas Prácticas Bancarias tiene consecuencias para la entidad.
La realidad es que muchas familias siguen pagando cuotas elevadas sin saber que podrían acogerse a esta reducción temporal del interés. La información y la acreditación documental son claves para activar el derecho. Así pues, el mensaje es que las familias que cumplen los requisitos no tienen que pedir favores. Pueden exigir que su banco reduzca temporalmente el interés de su hipoteca porque la ley así lo establece y las entidades están obligadas a cumplirlo.