En el norte de Noruega, cerca del Círculo Polar Ártico, una familia ha desarrollado una de las viviendas sostenibles más sorprendentes del mundo. Se trata de la casa conocida como Hjertefølgerne, un hogar construido dentro de una enorme cúpula de cristal que funciona como un invernadero gigante, capaz de mantener la temperatura interior.

La vivienda se encuentra en la isla de Sandhornøya, un lugar donde los inviernos pueden alcanzar temperaturas extremas de hasta –30 grados. A pesar de esas condiciones, la familia ha conseguido vivir sin depender prácticamente de sistemas tradicionales de calefacción que añadan temperatura de forma artificial.

La cúpula que crea un microclima

La clave del sistema está en la enorme cúpula geodésica de vidrio que envuelve toda la vivienda. Esta estructura actúa como una especie de escudo térmico que protege la casa del viento, la nieve y las temperaturas extremas del exterior. Dentro de la cúpula se encuentra la vivienda principal, construida con materiales naturales como barro, paja y arena, una técnica conocida como cob que ofrece un gran aislamiento térmico.

Imagen de un espacio turístico de Noruega
Imagen de un espacio turístico de Noruega

La combinación de estos materiales con la cúpula crea un microclima interior sorprendentemente estable. La luz solar entra a través del vidrio y el calor se mantiene dentro del espacio protegido, reduciendo al mínimo la pérdida de temperatura. Gracias a este sistema, el interior del invernadero se mantiene a temperaturas mucho más agradables incluso cuando el exterior está completamente congelado.

Un hogar autosuficiente en pleno Ártico

El resultado es una vivienda que consume muy poca energía y que permite incluso cultivar alimentos en un entorno donde normalmente sería imposible. Dentro de la cúpula, la familia puede plantar tomates, uvas y otras frutas y verduras durante gran parte del año. El espacio funciona prácticamente como un jardín protegido que crea condiciones similares a las de un clima mucho más templado.

Además de reducir el consumo energético, el proyecto demuestra cómo la arquitectura puede adaptarse al entorno natural utilizando soluciones simples e inteligentes. Así pues, la casa Hjertefølgerne se ha convertido en un ejemplo mundial de arquitectura sostenible, demostrando que incluso en uno de los climas más duros del planeta es posible vivir con un consumo energético mínimo y aprovechando al máximo los recursos naturales.