Los expertos en derecho laboral confirman que la justicia ha comenzado a distinguir entre la negligencia malintencionada y el error humano fortuito, determinando que equivocarse de rodilla en un tratamiento o intervención puede no ser motivo suficiente para extinguir un contrato si no existe una reincidencia o un desprecio por los protocolos.
El Tribunal Supremo y diversos Tribunales Superiores de Justicia han recordado en fallos recientes que el despido es la sanción máxima y solo debe aplicarse cuando la falta es grave y culpable. En el caso de un sanitario que interviene la extremidad equivocada, los jueces analizan si el profesional estaba sometido a una carga de trabajo excesiva, si el sistema de etiquetado del hospital falló o si el error fue fruto de un cansancio extremo derivado de turnos abusivos.
El factor humano frente a la responsabilidad civil
Los expertos en empleo subrayan que una cosa es la responsabilidad civil o penal y otra muy distinta es la relación laboral. Que un cirujano o un enfermero cometa un error puntual, por dramático que sea el resultado, no borra años de servicio eficiente. Las empresas sanitarias a menudo intentan aplicar el despido disciplinario para lavar su imagen ante la opinión pública, pero los tribunales están frenando esta práctica, exigiendo que la sanción sea proporcional a la intención del trabajador.
Este cambio de tendencia busca proteger al profesional frente a la cultura de la culpa. En sectores de alta presión, el error humano es una posibilidad estadística. Si un hospital no dispone de protocolos de doble verificación de seguridad eficaces, el juez puede interpretar que la responsabilidad es compartida entre la empresa y el empleado. En estos escenarios, la empresa puede sancionar al trabajador con una suspensión de empleo y sueldo, pero no necesariamente con la pérdida definitiva de su puesto de trabajo.
La importancia de los protocolos de seguridad en el quirófano
La jurisprudencia actual pone el foco en la organización del trabajo. Si un electricista conecta mal un cuadro o un médico se equivoca de pierna, lo primero que se investiga es el entorno. Por ello, el despido solo se mantiene si se demuestra que el profesional ignoró deliberadamente las medidas de seguridad o si actuó bajo los efectos de sustancias o con una imprudencia temeraria manifiesta.
En definitiva, la justicia laboral está enviando un mensaje de sensatez, ya que errar es humano, y aunque las consecuencias sean graves, el derecho al trabajo debe protegerse si no hay mala fe. Así pues, las empresas deben centrarse más en prevenir el error mediante mejores condiciones laborales que en castigarlo con el despido inmediato.
