Mejorar el aislamiento térmico de una vivienda no siempre requiere cambiar ventanas o hacer reformas que acaban costando miles de euros. En este sentido, técnicos especializados en carpintería metálica y PVC recuerdan que, en muchos casos, basta con un ajuste preciso de las ventanas oscilobatientes para reducir filtraciones de aire en las ventanas y mejorar la eficiencia energética de los hogares.

Con el paso del tiempo, el uso diario provoca pequeños desajustes en la hoja que afectan al cierre hermético. Esto puede traducirse en corrientes de aire, pérdida de calor en invierno o entrada de calor en verano. Un mantenimiento adecuado puede corregir todo eso sin necesidad de sustituir la ventana y prácticamente de llamar a ningún especialista.

Ajustar la alineación: vertical y horizontal

El primer paso es comprobar la altura de la hoja. Si la ventana roza con el marco superior o inferior al abrir o cerrar, es necesario ajustar la alineación vertical. Para hacerlo, se debe localizar el tornillo de ajuste en la bisagra inferior. Con una llave Allen, girando en sentido horario se eleva la hoja y en sentido antihorario se baja. Tras cada giro conviene cerrar suavemente la ventana y verificar que la hoja queda paralela al marco.

Ventana PVC blanca oscilobatiente persiana 100X115 cm de Leroy Merlin
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Si el problema está en los laterales, el ajuste es horizontal. En este caso, hay que actuar sobre los tornillos laterales situados en la bisagra inferior y superior. Girando progresivamente y alternando los tornillos se puede desplazar la hoja hacia la bisagra o hacia el lado de la manilla. El objetivo es que quede centrada y abra y cierre sin fricción alguna en el proceso.

Regular la presión de cierre y mantener los herrajes

Una vez alineada, es fundamental adecuar la presión de cierre. En el canto de la hoja se encuentran los pasadores o levas excéntricas, que encajan en los cerraderos del marco. Con un destornillador plano o una llave Allen, se pueden girar para aumentar la presión o reducirla. Si entra aire, conviene apretar ligeramente; si la manilla va demasiado dura o la junta queda excesivamente comprimida, es mejor aflojar.

Por último, la limpieza y lubricación son claves para el buen funcionamiento. Con la hoja abierta, se recomienda retirar polvo y suciedad de bisagras y puntos de cierre. Aplicar una pequeña cantidad de lubricante de silicona en los herrajes reduce la fricción y previene la corrosión.

Los expertos dicen que hay que hacer esta revisión cada seis meses o una vez al año ayuda a prolongar la vida útil de la ventana. También conviene revisar el estado de las juntas para evitar fugas de aire. Un mantenimiento básico puede marcar la diferencia en el aislamiento del hogar sin necesidad de realizar obras.