La jubilación ya no es solo una cuestión de cuándo dejar de trabajar, sino también de cómo maximizar los ingresos. En los últimos meses, expertos en pensiones han puesto el foco en un cambio que puede suponer una diferencia económica importante para miles de trabajadores.

Y es que retrasar voluntariamente la jubilación más allá de la edad legal tiene premio. No es una teoría, sino un mecanismo reconocido por la Seguridad Social que puede traducirse en miles de euros extra. En algunos casos, incluso hasta 13.000 euros.

Cómo puedes ganar ese dinero

La clave está en la llamada jubilación demorada. Si decides seguir trabajando uno o dos años más después de cumplir la edad ordinaria, el sistema te recompensa con distintos incentivos. El más llamativo es el pago único. Se trata de un “cheque” que puede alcanzar entre 12.000 y 13.500 euros, dependiendo de factores como los años cotizados o la base reguladora. Es la opción que permite obtener ese ingreso inmediato que muchos desconocen.

Un jubilado en una cafetería. Jeff Sheldon / Unsplash

Pero no es la única alternativa. También existe la opción de aumentar la pensión mensual. Por cada año adicional trabajado, la pensión sube un 4%. Es decir, si retrasas dos años tu jubilación, puedes incrementar tu pensión un 8% de forma permanente. Por ejemplo, una pensión de 1.500 euros mensuales pasaría a unos 1.620 euros. Una diferencia que se mantiene durante toda la vida.

Tres formas de beneficiarte

El sistema ofrece tres modalidades para elegir. La primera es el pago único, ideal para quienes prefieren recibir una cantidad importante de golpe. La segunda es el aumento mensual de la pensión, pensado para mejorar los ingresos a largo plazo. La tercera opción es una fórmula mixta, que combina ambas. Parte del incentivo se recibe como pago único y otra parte se traduce en un incremento de la pensión. Esta opción está disponible para quienes retrasan su jubilación entre dos y diez años.

La elección depende de cada situación personal, pero en todos los casos supone una mejora respecto a jubilarse en la edad ordinaria. Así pues, la jubilación demorada se presenta como una herramienta clave para mejorar los ingresos. No es obligatoria, pero puede marcar una diferencia importante. Para muchos trabajadores, retrasar uno o dos años la retirada puede convertirse en una decisión estratégica con un impacto económico real.