El cambio de hora de primavera, que adelanta el reloj una hora, no es un simple ajuste en la rutina diaria. Cada vez más expertos en salud advierten de que puede tener un impacto directo en el organismo, especialmente en los días posteriores al cambio efectivo de hora. La pérdida de una hora de sueño altera el ritmo circadiano, el sistema interno que regula funciones esenciales como el descanso, la temperatura corporal o la producción hormonal.
Este desajuste provoca que el cuerpo no esté sincronizado con el nuevo horario. Aunque el reloj marque una hora distinta, el organismo sigue funcionando según el patrón anterior durante varios días. Este fenómeno genera una sensación similar al jet lag, con síntomas como cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse o menor rendimiento físico y mental.
Más riesgo en los primeros días tras el cambio
Los estudios reflejan que el impacto no es solo una cuestión de incomodidad. El lunes posterior al cambio de hora se ha asociado con un aumento de hasta el 24% en los ataques cardíacos. Una cifra que ha puesto en alerta a los especialistas, que ven en la alteración del sueño un factor desencadenante importante para este tipo de patologías.

Y es que los efectos también se trasladan a la seguridad vial. Durante los primeros días, se registra un incremento en los accidentes de tráfico. La somnolencia, la falta de atención y la disminución de reflejos hacen que conducir sea más arriesgado, especialmente en las primeras horas de la mañana.
El cuerpo necesita hasta una semana para adaptarse
El proceso de adaptación no es inmediato y requiere de tiempo y pacienda. El organismo puede tardar entre varios días y una semana en ajustarse completamente al nuevo horario. Este periodo es clave, ya que es cuando se concentran la mayoría de los efectos negativos y es más peligroso para la salud.
La realidad es que no todas las personas lo sufren igual. Los más afectados suelen ser quienes ya tienen problemas de sueño, los trabajadores con horarios rígidos o aquellos con rutinas muy marcadas. Así pues, los expertos recomiendan anticiparse al cambio, ajustando progresivamente la hora de acostarse y manteniendo hábitos regulares para reducir el impacto y proteger la salud.