Con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, muchos hogares vuelven a poner en marcha la calefacción después de meses sin utilizarla. Es un gesto habitual cuando empieza el frío, pero hay un detalle que a menudo pasa desapercibido y que puede afectar al funcionamiento de la instalación. Hablamos de encender los radiadores sin comprobar antes si funcionan correctamente. No revisarlos después de tanto tiempo parados puede hacer que la calefacción no reparta bien el calor y que se consuma más energía de la necesaria. Por eso, antes de que las temperaturas bajen todavía más, conviene dedicar unos minutos a revisar el sistema y comprobar que todos los elementos funcionan como deberían hacerlo.
¿Por qué es importante purgar los radiadores?
Uno de los errores más habituales es olvidarse de purgar los radiadores antes de empezar la temporada de calefacción. Con el paso del tiempo, puede acumularse aire que dificulta la circulación del agua caliente e impide que el calor se distribuya de manera uniforme. Una señal frecuente de que hay aire en el interior es que la parte superior del radiador esté más fría que la inferior. También se pueden oír ruidos cuando la calefacción está en funcionamiento.

Purgar los radiadores permite liberar este aire y favorecer su correcto funcionamiento. En una instalación doméstica con caldera individual, hay que comprobar también la presión del circuito y ajustarla según las indicaciones del fabricante. Si no se sabe cómo hacerlo, es recomendable consultar a un profesional. Hay que tener presente que purgar los radiadores no siempre comporta una reducción directa del consumo, pero sí que puede ayudar a mejorar la distribución del calor cuando hay aire acumulado.
Revisar la instalación antes de que llegue el frío
Además de purgarlos, es importante comprobar que los radiadores no presenten fugas, corrosión u otros problemas visibles. También conviene asegurarse de que las válvulas funcionan correctamente y de que no hay muebles, cortinas u otros objetos que obstruyan la salida de calor. Otra medida útil es revisar el termostato y programar la calefacción según los horarios del hogar. Mantener una temperatura moderada, habitualmente alrededor de los 19-21 grados durante el día, puede ayudar a controlar el gasto energético. Cada grado adicional puede incrementar el consumo.
Para optimizar la calefacción, también es recomendable mejorar el aislamiento de puertas y ventanas, bajar las persianas durante la noche y ventilar las habitaciones durante unos minutos, preferiblemente por la mañana. Con estas medidas y una revisión previa de la instalación, es posible mejorar el confort de casa y evitar que la calefacción trabaje de manera ineficiente durante los meses más fríos.