Cada vez más economistas están recomendando a los jubilados adoptar el conocido método ‘bucket’, una estrategia que está ganando popularidad por su capacidad para aportar estabilidad y tranquilidad financiera. En un momento de mercados volátiles y creciente incertidumbre económica, esta fórmula permite organizar los ahorros de forma más eficiente, evitando decisiones impulsivas en momentos de tensión que puedan causar importante pérdidas y dolores de cabeza.

La realidad es que el sistema se basa en una idea sencilla pero muy eficaz, que se basa en dividir el dinero en distintos “cubos” según el momento en que se va a necesitar. De este modo, se garantiza que siempre haya liquidez disponible para el corto plazo, sin tener que recurrir a inversiones que podrían estar en pérdidas en ese momento.

Tres cubos para organizar el futuro

Y es que el método ‘bucket’ se estructura en tres grandes bloques. El primero está pensado para cubrir entre 0 y 2 años, e incluye efectivo, cuentas de ahorro o depósitos a corto plazo. Su función es la de asegurar los gastos diarios y actuar como colchón ante imprevistos, sin depender de los mercados.

Jubilado. EP
Jubilado. EP

De este modo, el segundo cubo abarca un horizonte de entre 3 y 10 años, con activos más estables como bonos de alta calidad o fondos de renta fija. Este bloque busca un crecimiento moderado y sirve como puente para ir alimentando el primer cubo cuando sea necesario, manteniendo siempre un equilibrio entre seguridad y rentabilidad.

Crecimiento y protección a largo plazo

La realidad es que el tercer cubo está diseñado para el largo plazo, más allá de los 10 años. Aquí entran en juego activos con mayor potencial de crecimiento, como acciones o fondos indexados. Al no necesitarse ese dinero de forma inmediata, se puede asumir algo más de riesgo y esperar a que el mercado se recupere tras posibles caídas que vaya sufriendo con el paso del tiempo.

Así pues, este método no solo mejora la organización financiera, sino que también reduce el estrés y protege frente a la volatilidad. Al tener claro de dónde saldrá el dinero en cada momento, los jubilados pueden evitar vender en el peor momento y, al mismo tiempo, asegurar que sus ahorros sigan creciendo para mantener su poder adquisitivo durante décadas.