La pensión media en España sigue creciendo, pero no lo hace de forma uniforme en todos los puntos del pañís. Los datos más recientes muestran una diferencia clara entre territorios, con comunidades donde los jubilados cobran muy por encima de la media nacional y en otras dond epasa justo lo contrario.

Y es que el mapa de las pensiones refleja una desigualdad que se mantiene en el tiempo y que depende de factores como los salarios, la estabilidad laboral o el tipo de empleo que tradicionalmente se encuentra en cada una de las comunidades.

Las tres comunidades con las pensiones más altas

La realidad es que hay tres comunidades autónomas que destacan por encima del resto. El País Vasco lidera el ranking con una pensión media de 1.901,09 euros mensuales.

Un jubilado residente en el extranjero. Foto Simon Hurry Unsplash
Un jubilado residente en el extranjero. Foto Simon Hurry Unsplash

Le siguen Asturias, con 1.835 euros, y Madrid, donde la pensión media alcanza los 1.790,49 euros. Estas cifras se sitúan claramente por encima de la media nacional, que actualmente está en 1.512,73 euros tras la última revalorización. De este modo, en algunos territorios los jubilados cobran casi 400 euros más al mes que en otros puntos del país, donde las pensiones suelen ser mucho menores.

Por qué existen estas diferencias

La realidad es que estas diferencias no son casuales. Están directamente relacionadas con las condiciones laborales de cada comunidad. En regiones como el País Vasco o Madrid, los salarios han sido históricamente más altos que en otros lugares, lo que se traduce en bases de cotización mayores. Además, la estabilidad en el empleo y las carreras laborales más largas influyen de forma directa en el cálculo de la pensión. Y es que cuanto más se cotiza y durante más tiempo, mayor es la prestación final.

En el extremo opuesto se encuentran territorios como Galicia, Extremadura y Castilla-La Mancha. En estas comunidades, las pensiones medias de jubilación se sitúan en 1.347,70 euros, 1.337,44 euros y 1.283,57 euros respectivamente.

La diferencia entre la pensión más alta y la más baja supera los 600 euros mensuales, una brecha significativa. Así pues, el sistema de pensiones refleja una realidad clara: no todos los jubilados cobran lo mismo. El territorio, el empleo y la historia laboral marcan la diferencia de forma directa.