Diego Xu, empresario chino, no esconde su preocupación por la situación de los bazares en España. “Las compras online nos obligan a cerrar”, afirma con un tono entre la sinceridad y la resignación. Según explica, la irrupción del comercio electrónico ha cambiado por completo los hábitos de consumo. Ahora, los clientes prefieren recibir productos en casa en cuestión de horas o días, en lugar de desplazarse hasta los locales físicos. Este cambio ha reducido de manera notable el flujo de personas que antes visitaban los bazares, afectando directamente a su rentabilidad final.
Xu señala que la competencia con las plataformas online es cada vez más desigual. Muchas veces, los productos que se venden en internet son más baratos que los que se ofrecen en los comercios tradicionales, lo que hace que los márgenes de los bazares sean insuficientes para mantener el negocio. “Ya no son negocios tan rentables como antes”, reconoce. Por eso, muchos comerciantes se ven obligados a cerrar.
La transformación del comercio minorista
La digitalización ha modificado no solo los precios, sino también los hábitos de los clientes. La comodidad de comprar desde el móvil o el ordenador ha desplazado la necesidad de acudir a una tienda física. Según Xu, esto genera una presión económica tan grande, que hace que la supervivencia de los bazares dependa cada vez más de adaptarse al mundo online. Algo casi inviable, a la hora de competir con Amazon.
Diego Xu cuenta que para los bazares clasicos es imposible adaptarse al entorno digital y la única salida es el cierre y el cambio de sector. Eso explica como, con el paso de los meses hemos visto como cierran cientos de bazares y se habren miles de bares, restaurantes o peluquerías regentadas por dueños de origen chino. Todo pasa por adaltarse antes de caer.
Nuevas oportunidades, viejos desafíos
A pesar de los cierres, Xu asegura que todavía existen oportunidades para los emprendedores chinos. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo la competencia con gigantes del comercio online y la necesidad de ofrecer un valor añadido que convenza a los clientes de visitar el bazar. Los negocios tradicionales deben encontrar fórmulas innovadoras si quieren sobrevivir o les tocará cambiar por completo un modelo que lleva décadas funcionando bien en España.
En definitiva, según Diego Xu, el cierre de bazares es un reflejo de la transformación del comercio minorista. La conveniencia, el precio y la rapidez de las compras online han desplazado a los comercios tradicionales, obligándolos a reinventarse o desaparecer. El futuro de muchos de estos negocios dependerá de su capacidad para adaptarse a la nueva realidad digital sin perder la esencia de lo que siempre ofrecieron a sus clientes.
