Los contribuyentes jóvenes pueden beneficiarse de una deducción importante en la declaración de la renta si residen en Asturias. La medida permite reducir hasta 2.000 euros en el IRPF a quienes tengan menos de 35 años y cumplan determinados requisitos de ingresos y residencia fiscal.
Se trata de una deducción autonómica incluida en la normativa fiscal del Principado de Asturias y gestionada dentro del sistema del Agencia Tributaria. No es una deducción estatal, por lo que solo pueden aplicarla los contribuyentes que tengan su residencia fiscal en esta comunidad autónoma. La deducción está diseñada para ayudar a los jóvenes a afrontar algunos de los gastos más habituales de la vida diaria, especialmente en un contexto de aumento del coste de vida.
Una deducción pensada para los gastos más esenciales
Esta ventaja fiscal se conoce como deducción por gastos vitales y permite desgravar una parte del dinero destinado a necesidades básicas del día a día. Entre los gastos que pueden incluirse se encuentran los relacionados con vivienda y suministros, como alquiler, electricidad o servicios básicos. También se contemplan gastos vinculados a la educación, el transporte o la movilidad diaria, aspectos clave para muchos jóvenes que estudian o trabajan.

La normativa también incluye otros ámbitos como tecnología, deporte o cultura, siempre que se trate de gastos que puedan justificarse adecuadamente en la declaración. El objetivo de esta deducción es aliviar la carga fiscal de los contribuyentes más jóvenes y facilitar su acceso a recursos básicos durante los primeros años de vida laboral.
Quién puede beneficiarse de esta ventaja fiscal
Para poder aplicar esta deducción es necesario cumplir varios requisitos. El principal es tener menos de 35 años en el momento de presentar la declaración y residir fiscalmente en Asturias. Además, la base imponible del contribuyente no puede superar los 28.000 euros anuales, ya que la medida está pensada para jóvenes con ingresos medios o bajos.
Si se cumplen estas condiciones, el contribuyente puede incluir los gastos correspondientes en la declaración y aplicar la deducción hasta alcanzar el límite máximo de 2.000 euros. En cualquier caso, los expertos recuerdan que es importante conservar las facturas o justificantes de los gastos declarados. Hacienda puede solicitar esta documentación para comprobar que los importes deducidos corresponden realmente a los conceptos incluidos en la normativa autonómica.