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La DGT lleva tiempo insistiendo en los riesgos del móvil al volante, pero no todos los problemas llegan por tocar la pantalla o responder a un mensaje. También puede haber sanción aunque el conductor no esté usando el teléfono en ese momento. El motivo está en cómo se coloca dentro del coche. Si el móvil va en un soporte que tapa parte de la visión, invade una zona sensible del parabrisas o dificulta el campo visual, puede considerarse una infracción.

Y es que el Reglamento General de Circulación obliga a que el conductor mantenga una visibilidad adecuada en todo momento. Por eso, colocar el móvil en una zona que entorpezca la visión puede acabar en multa aunque se esté usando como navegador y aunque no se manipule durante la marcha. La sanción puede llegar a los 200 euros cuando el dispositivo u otro elemento instalado afecta a la visibilidad.

El problema no es llevarlo, sino dónde lo colocas

La realidad es que usar un soporte para el móvil no está prohibido por sí mismo. Muchos conductores lo utilizan para seguir indicaciones del GPS o tener el dispositivo visible sin cogerlo con la mano. El problema aparece cuando se coloca en mitad del parabrisas, demasiado alto, demasiado cerca de la línea de visión o en un punto que obliga a apartar la vista de la carretera.

GPS

De este modo, un móvil mal situado puede tener el mismo efecto que una pegatina, un adorno o cualquier objeto que reduzca el campo visual. La norma exige que el parabrisas permita una visión diáfana, sin interferencias que comprometan la seguridad. Además, si el conductor manipula el teléfono mientras circula, la situación cambia por completo. En ese caso ya no hablamos solo de mala colocación, sino de una infracción por uso del móvil al volante.

Dónde conviene colocarlo para evitar problemas

Lo más recomendable es situar el móvil en un soporte estable, bajo y fuera del campo principal de visión. La rejilla de ventilación o una zona baja del salpicadero suelen ser opciones más seguras que el centro del parabrisas. También es importante programar el navegador antes de iniciar la marcha. Si hay que cambiar una ruta, responder una llamada o tocar la pantalla, lo correcto es detenerse en un lugar seguro.

Así pues, la DGT no multa por llevar el móvil dentro del coche ni por tenerlo en un soporte permitido. Lo que puede salir caro es colocarlo donde tapa la visión o manipularlo mientras se conduce. Y ese pequeño detalle puede marcar la diferencia entre viajar con seguridad o terminar con una sanción.