Siempre hay atrevidos que pintan las estancias de casa con colores vivos y llamativos. Verde pistacho o naranja podrían ser un ejemplo. Ahora bien, nadie discute que el blanco ha sido durante años el color preferido para pintar dormitorios gracias a su luminosidad y sensación de amplitud. No obstante, cada vez más expertos en interiorismo alertan que esta elección no siempre es la más adecuada si el objetivo es mejorar el descanso. De hecho, los expertos envían un mensaje bien claro: deja de pintar de blanco las habitaciones de casa.
Las razones para dejar de pintar de blanco las habitaciones de casa
Según arquitectos y diseñadores, el color del dormitorio es un factor clave que influye directamente en el bienestar. En este sentido, la interiorista Bárbara Aurell defiende que el color no es solo una cuestión estética, sino una herramienta sensorial. Según explica, la percepción de los tonos depende de la luz natural, la orientación de la habitación y los materiales presentes en el espacio. "Un dormitorio no es un lugar para impresionar, sino para relajarse", señala. Por eso, recomienda dejar de pintar de blanco las habitaciones de casa y observar antes cómo entra la luz a lo largo del día.

En la misma línea, el arquitecto Pedro Lirola es contundente: considera que el blanco puro puede generar espacios fríos e impersonales. Aunque aporta claridad visual, puede dificultar la creación de un ambiente acogedor, imprescindible para el descanso. La razón es que un dormitorio no es un comedor ni una sala de juegos. Ir a dormir puede convertirse en todo un ritual de relajación y placer si sabemos crear el espacio adecuado.
Ante esta realidad, los expertos proponen alternativas más equilibradas. Los tonos beige cálidos, blancos rotos o combinaciones con madera clara ofrecen una sensación de confort y elegancia sin renunciar a la luz. También destacan paletas con verde oliva y colores arena, que aportan armonía y una conexión con la naturaleza. Estas opciones suelen mostrar más resistencia en muchos hogares, pero una vez se ve el resultado final, enamoran.
¿Qué necesitan las habitaciones de casa según su función?
Los profesionales coinciden en que el dormitorio necesita equilibrio más que luz intensa. Los colores suaves, como tierras claras, verdes apagados o azules grisáceos, ayudan a reducir la activación del sistema nervioso y facilitan el sueño. En cambio, tonalidades muy vibrantes como el rojo, el naranja o el amarillo intenso pueden generar inquietud y dificultar la relajación.
Paralelamente, los tonos demasiado oscuros o fríos también pueden ser problemáticos si no se combinan adecuadamente, ya que pueden hacer el espacio más pequeño y opresivo. Por ello, se recomienda reservar los colores intensos para elementos puntuales como cojines o textiles. Los expertos insisten en que no es necesario eliminar completamente el blanco, pero sí evitarlo como opción automática. Alternativas como el blanco roto o el gris cálido pueden mantener la luminosidad con más profundidad emocional. En definitiva, el dormitorio debe ser un refugio. Elegir bien el color no es solo una decisión decorativa, sino una apuesta directa por el descanso y el bienestar.