Al acabar su relación laboral con sus empresas, muchos trabajadores descubren que haber cotizado más días no siempre se traduce en más paro. Es el caso de quienes han trabajado 420 días y, sin embargo, solo han cobrado cuatro meses de prestación, exactamente lo mismo que alguien que ha trabajado 360 días. La clave está en cómo el Servicio Público de Empleo Estatal calcula los tramos.
Y es que el sistema no funciona de forma proporcional día a día, sino por bloques cerrados. Esto significa que superar el mínimo exigido no garantiza más prestación si no se alcanza el siguiente escalón. Una realidad que genera dudas y, en muchos casos, frustración entre los trabajadores.
Como calcula el SEPE los días de paro
El SEPE establece una escala basada en los días cotizados. A partir de 360 días trabajados, se abre el derecho a prestación contributiva. Sin embargo, ese derecho se asigna en función de tramos. Por ejemplo, entre 360 y 539 días cotizados corresponden 120 días de paro, es decir, cuatro meses.
Esto implica que una persona que haya trabajado 420 días recibe exactamente la misma prestación que otra que haya cotizado solo 360. Incluso alguien que haya llegado a 539 días seguirá dentro del mismo tramo y no verá ampliado su paro hasta no alcanzar los 540 días, momento en el que ya pasaría al siguiente nivel con 180 días de prestación.
Los días que sobran no se guardan
Una de las dudas más habituales es si esos días extra se pueden acumular para futuras prestaciones. La respuesta es clara y es que no. El sistema no permite guardar los días cotizados que no han sido necesarios para generar el derecho actual. De este modo, en el ejemplo de los 420 días trabajados, los 60 días que superan el mínimo de 360 no se conservan para una futura solicitud. Se pierden a efectos de generar una nueva prestación. Esto obliga a volver a cotizar desde cero los 360 días necesarios si se quiere acceder de nuevo al paro en el futuro.
Así pues, la normativa del SEPE establece un sistema rígido por tramos que no premia los días adicionales dentro de cada bloque. Una situación que conviene conocer bien para evitar expectativas erróneas y planificar mejor la vida laboral.
