Llegar a los 67 años ya no asegura cobrar una pensión completa. Es una de las creencias más extendidas entre los trabajadores, pero también una de las más equivocadas por parte de la mayoría. La Seguridad Social insiste en que la edad es solo una parte del proceso. Es importante, pero no lo es todo.

Cada vez más personas descubren tarde que no basta con cumplir los años necesarios para acceder a una jubilación. Hay requisitos clave que determinan cuanto vas a cobrar, y en algunos casos incluso si puedes acceder a la pensión contributiva.

Los años cotizados marcan la diferencia

Y es que la realidad es que el factor decisivo son los años cotizados. Para cobrar el 100% de la pensión, no basta con alcanzar la edad legal, hay que cumplir unos mínimos muy concretos. Si te jubilas a los 65 años, necesitas haber cotizado unos 38 años. Si lo haces a los 67, el requisito baja ligeramente, pero sigue siendo exigente: alrededor de 37 años y 9 meses.

Sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Foto Ministerio de Trabajo
Sede de la Tesorería General de la Seguridad Social. Foto Ministerio de Trabajo

De este modo, una persona puede llegar a la edad de jubilación y no cobrar la pensión completa si no alcanza ese nivel de cotización. Es un escenario mucho más habitual de lo que parece. Además, existe un mínimo imprescindible para poder acceder a cualquier pensión contributiva como haber cotizado al menos 15 años a lo largo de la vida laboral.

Otros requisitos que muchos pasan por alto

La realidad es que no todo depende del tiempo trabajado. También hay condiciones adicionales que muchas personas desconocen y que pueden marcar la diferencia. Por ejemplo, al menos dos de esos años cotizados deben estar dentro de los últimos 15 antes de jubilarse. Este requisito suele generar problemas cuando no se cumple. En el caso de los autónomos, además, es obligatorio estar al corriente de pago con la Seguridad Social. Cualquier deuda puede afectar directamente al acceso a la pensión.

También influyen los periodos sin cotizar. Estas lagunas pueden reducir la cuantía final si no se compensan correctamente. Así pues, el mensaje es claro. Cumplir 67 años ya no garantiza una pensión completa. Lo que realmente importa es la trayectoria laboral y los años cotizados, que son los que determinan cuánto vas a cobrar al jubilarte.