La Ley de Propiedad Horizontal establece un límite para las deudas de comunidad, ya que pasados cinco años, un moroso puede dejar de deber dinero, siempre que la comunidad no haya reclamado formalmente la deuda. Este extremo, regulado por el artículo 1966 del Código Civil, es clave para entender los derechos de los propietarios y la responsabilidad de los administradores de fincas. Muchos vecinos desconocen que, si la comunidad no hace su trabajo en el plazo indicado, las cuotas impagadas pueden extinguirse legalmente, aunque existan en las cuentas del edificio y queden plasmadas ahí.
Sin embargo, es importante matizar que la deuda no desaparece automáticamente a los cinco años. La prescripción solo se activa si no se ha realizado ninguna reclamación durante ese periodo. Si la comunidad ha enviado un burofax, presentado una demanda o hecho cualquier gestión que deje constancia de que la deuda existe, el plazo de prescripción se interrumpe y vuelve a contarse desde cero. Es por este motivo que la acción de la comunidad es fundamental para no dejar nada sin pagar.
Cómo funciona la prescripción de las deudas comunitarias
El plazo de prescripción de cinco años aplica a cuotas ordinarias, derramas y cualquier gasto imputable a los propietarios dentro de la comunidad. Una vez generado el derecho a cobrar, la comunidad tiene cinco años para reclamarlo. Si no realiza ninguna acción formal, el propietario moroso puede negarse a pagar y, en caso de litigio, los tribunales reconocerán que la deuda ha prescrito. Esta medida protege a los vecinos frente a reclamaciones antiguas y fomenta que las comunidades gestionen activamente sus cobros sin dejar las cosas ahí de forma indefinida.

La ley contempla que una única actuación válida interrumpe el plazo de prescripción. Por ejemplo, enviar un burofax notificando la deuda, requerir el pago mediante escrito o iniciar un procedimiento judicial. Tras alguna de estas actuaciones, los cinco años vuelven a empezar a contar, lo que permite a la comunidad mantener vivo su derecho a cobrar incluso si han pasado varios años desde la generación de la deuda.
Qué ocurre si la comunidad no actúa
En los casos en que la comunidad permanece inactiva, la deuda deja de ser exigible legalmente. Esto no significa que desaparezca a nivel contablemente, pero el propietario puede defenderse ante cualquier reclamación judicial alegando prescripción. En la práctica, esto ocurre con frecuencia en edificios donde la gestión administrativa es deficiente y no hace bien su trabajo. Por lo tanto, para los morosos, el tiempo puede jugar a su favor si la comunidad no actúa de forma diligente.
Esta regulación recuerda que la ley protege tanto a los propietarios responsables como a quienes gestionan mal sus obligaciones, marcando un equilibrio entre derechos y deberes dentro de las comunidades de vecinos.