Claudia, una catalana que lleva varios años viviendo en China, explica cómo es la vida en el país desde su propia experiencia. Según cuenta, no es que la vida allí sea barata, sino que los sueldos son muy bajos, y eso condiciona por completo la manera de vivir de la mayoría de la población. Para muchas personas, todo lo que ganan se destina a cubrir necesidades básicas, lo que deja muy poco margen para disfrutar de la vida o para dedicar tiempo a ocio y descanso.
La realidad, según Claudia, es que la gran mayoría de la población no puede disfrutar de la vida como se hace en España. Mientras que en su país natal es posible equilibrar trabajo y tiempo libre, en China la rutina diaria está marcada por largas jornadas laborales y una presión constante para cumplir con los gastos más esenciales. Esto provoca que muchos se vean obligados a centrar sus vidas únicamente en trabajar y subsistir.
Sueldos ajustados y ritmo de vida
En China, incluso los empleos considerados buenos o bien remunerados no permiten llevar un estilo de vida cómodo a largo plazo. La diferencia con España es clara: allí, tener un sueldo no garantiza la posibilidad de disfrutar de la vida cotidiana o de ciertos pequeños lujos. La necesidad de trabajar para cubrir las necesidades básicas marca la agenda de millones de personas y limita la libertad que se tiene para descansar o dedicarse a actividades personales.

Claudia subraya que, aunque con un sueldo español se puede vivir especialmente bien en China, para la mayoría de la gente local los ingresos son insuficientes para alcanzar un nivel de vida que les permita ser felices o relajarse. Esta situación genera un ritmo de vida muy exigente, en el que la gente pasa la mayor parte del tiempo trabajando, y los momentos de ocio se reducen al mínimo.
La presión del día a día
El trabajo constante y los sueldos bajos crean un entorno en el que la presión económica es permanente. La necesidad de cubrir gastos básicos obliga a dedicar la energía y el tiempo casi en exclusiva a trabajar. Esto convierte la vida diaria en una rutina muy exigente, donde la posibilidad de disfrutar, viajar o tener tiempo libre es limitada para la mayoría de la población.
Así pues, la experiencia de Claudia pone de relieve que la calidad de vida en China depende mucho del salario. Mientras los sueldos locales obligan a gran parte de la población a centrarse en sobrevivir, con un sueldo europeo es posible acceder a un estilo de vida mucho más relajado y satisfactorio. La diferencia entre ambos mundos es evidente y marca la manera en que se vive día a día, mostrando que el bienestar no depende solo del país, sino de los ingresos que se perciben.