Carlos, dueño de restaurante, asegura la importancia del equipo: “Me dan igual los proveedores, aquí lo complicado es encontrar buen personal”. Para él, tener los mejores ingredientes o un local perfecto no garantiza el éxito si no cuenta con personal de primer nivel, capaz de mantener la calidad del servicio y la cocina.
En su restaurante, Carlos explica que la escasez de trabajadores cualificados es el principal problema del sector. “Puedes tener la cocina más moderna o los proveedores más fiables, pero si no hay personal preparado, el negocio no funciona”, señala. La falta de camareros y chefs capacitados se traduce directamente en clientes insatisfechos y menores ingresos.
La dificultad de encontrar personal cualificado
El sector de la hostelería ha perdido prestigio en los últimos años, según Carlos, y eso ha provocado que muchos profesionales busquen alternativas fuera de la restauración. La rotación es alta, y los locales tienen problemas para mantener equipos estables, lo que repercute en la calidad del servicio y la reputación del restaurante. Y es que sin buenos sueldos, una conciliación horrible y condiciones fatales, nadie quiere dedicarse a esto.
@talentclass_ “Lo peor de la hostelería es el personal.” O eso dicen. Pero pocas veces se habla de lo que hay detrás: decisiones, desgaste, equipo… y responsabilidad. Vamos a descubrir lo qué hay más allá de los platos. Hoy estamos en un restaurante en pleno centro de Madrid, abierto desde 1973, con la mejor cocina castiza. Carlos está hoy al frente de este negocio. Y su historia no va solo de comida. Y este restaurante es @el_labriego_restaurante
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El dueño de restaurante añade que encontrar un buen equipo requiere mucho tiempo, entrevistas y paciencia. Los candidatos no solo deben dominar técnicas culinarias o atención al cliente, sino también estar comprometidos con el ritmo y las exigencias del sector. Para Carlos, este es el verdadero desafío diario de cualquier negocio de hostelería.
El personal es lo que marca la diferencia
Según su experiencia, un restaurante puede tener el mejor menú o los proveedores más exclusivos, pero el personal es el factor que determina el éxito o el fracaso. Un camarero atento, un chef creativo y un equipo coordinado son capaces de transformar radicalmente la experiencia del cliente, mientras que la falta de profesionalidad arruina incluso las mejores ideas.
La gestión del talento se ha convertido en una prioridad. Carlos tiene que dedicar tiempo a formar a sus empleados, motivarlos y crear un ambiente de trabajo atractivo, intentando compensar la escasez de talento en el sector. Sin embargo, reconoce que no siempre es suficiente para retener a los mejores. Así pues, la historia de Carlos y su restaurante refleja la realidad de la hostelería actual va más allá de la inversión en cocina, locales o proveedores, la clave del éxito está en el personal. Encontrar trabajadores cualificados y comprometidos sigue siendo el mayor reto para quienes quieren triunfar en este sector competitivo y exigente.