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Durante años, alicatar el baño desde el suelo hasta el techo fue la solución más habitual. Se consideraba práctica, resistente a la humedad y fácil de limpiar. Sin embargo, los interioristas empiezan a alejarse de esa fórmula en las reformas modernas. En su lugar, ganan terreno los baños que combinan azulejos únicamente en las zonas más expuestas al agua con paredes pintadas, revestimientos continuos o materiales de aspecto más ligero.

Y es que cubrir todas las paredes con cerámica puede hacer que el baño parezca más frío, rígido y visualmente cargado. El problema se nota especialmente en estancias pequeñas, donde demasiadas juntas, cambios de color o piezas decorativas pueden reducir la sensación de amplitud. Las nuevas propuestas buscan un ambiente más parecido al resto de la vivienda y menos cercano al aspecto tradicional de una zona húmeda.

Los azulejos se concentran donde realmente hacen falta

La realidad es que la cerámica sigue siendo muy útil, pero ya no tiene por qué ocuparlo todo. Los interioristas suelen reservarla para el interior de la ducha, la zona de la bañera o el frente del lavabo, donde existe mayor contacto con el agua. El resto de las paredes puede terminarse con pintura específica para baños, resistente a la humedad y lavable.

Interior del cuarto de baño

De este modo, se reduce el número de juntas y se consigue una imagen más limpia. También resulta más sencillo cambiar el color del baño en el futuro, porque pintar una pared requiere menos trabajo que retirar un revestimiento completo. Otra solución cada vez más utilizada son los revestimientos continuos, como el microcemento o determinados morteros decorativos. Permiten cubrir superficies con pocas interrupciones y aportan una estética más uniforme.

El baño se integra con el resto de la casa

El gran cambio está en la forma de entender esta estancia. Ya no se diseña como un espacio completamente aislado, sino como una continuación del estilo general de la vivienda. Tonos cálidos, paredes mates, madera tratada y acabados naturales ayudan a crear un ambiente más acogedor. Eso sí, no conviene eliminar los azulejos sin estudiar bien la ventilación, la impermeabilización y el tipo de pintura. Una pared mal protegida puede acabar presentando manchas, desconchados o problemas de humedad.

Así pues, los baños alicatados hasta el techo no desaparecen, pero dejan de ser la única opción. Combinar cerámica con pintura o revestimientos continuos permite conseguir un baño más ligero, cálido y moderno, siempre que las zonas húmedas queden correctamente protegidas.