Los autónomos que trabajan desde casa pueden beneficiarse de importantes deducciones fiscales en sus suministros, algo que muchas veces pasa desapercibido y que supone perder muchas opciones de ahorro. La clave está en declarar correctamente ante Hacienda qué porcentaje de la vivienda se destina a la actividad profesional. De este modo, una parte proporcional de los gastos de luz, agua, gas o internet se puede deducir de la declaración de impuestos. Esta medida está pensada para quienes teletrabajan o montan su despacho en casa.

No se trata de un descuento directo en la factura de la luz, sino de una deducción en la declaración de impuestos que puede representar un ahorro significativo. Los expertos recuerdan que, aunque el importe exacto depende del consumo y de la proporción de la vivienda dedicada al trabajo, se estima que puede alcanzar hasta un 30% de la parte proporcional de los suministros, siempre que se cumplan los requisitos legales.

Así es como se calcula la deducción

Para aplicar correctamente la deducción, primero hay que determinar qué porcentaje de la vivienda se usa como despacho o zona de trabajo. Por ejemplo, si un autónomo utiliza el 20% de su hogar para trabajar, Hacienda permite deducir un 30% de los gastos proporcionales correspondientes a ese espacio. Es decir, no se deduce el 30% del total de la factura, sino el 30% del 20% de la casa destinada al trabajo. Este cálculo es clave para cumplir con la normativa y evitar problemas en una inspección futura por parte del fisco.

Enchufe electricidad. Unsplash
Enchufe electricidad. Unsplash

Además, es fundamental mantener los justificantes de los pagos de suministros y cualquier documentación que acredite que la zona de trabajo está claramente delimitada dentro del hogar y destinada para el trabajo de forma exclusiva. Esto incluye facturas, planos o descripciones del espacio, así como la proporción de metros cuadrados destinados a la actividad profesional.

Recomendaciones para maximizar el ahorro

Los especialistas aconsejan revisar periódicamente la proporción de la vivienda usada para trabajar, ya que cualquier cambio debe reflejarse en la declaración fiscal. Tanto para bien o para mal. Asimismo, se recomienda llevar un registro detallado de todos los gastos de suministros, separando claramente los consumos profesionales de los personales. Aplicando correctamente estos pasos, un autónomo puede reducir significativamente su factura fiscal y optimizar su economía doméstica de forma que no se vea perjudicada por el trabajo.

En definitiva, quienes trabajan desde casa no solo ahorran tiempo y desplazamientos, sino que también pueden aprovechar la deducción del 30% sobre los suministros proporcionales, siempre que cumplan los requisitos de Hacienda. Este beneficio representa una oportunidad de reducir la carga fiscal y mejorar la rentabilidad del trabajo desde casa.