La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha vuelto a poner el foco en un tema que preocupa cada vez más a familias y educadores: el uso temprano del móvil y otros dispositivos digitales en la infancia. Su mensaje es claro y contundente: a los 3 años el cerebro del niño no está preparado para un consumo habitual de pantallas, y una exposición precoz puede tener consecuencias en su desarrollo.
La AEP es una entidad científica que agrupa a pediatras de toda España y tiene como objetivo promover la salud física, emocional y social de niños y adolescentes. Sus recomendaciones se basan en la evidencia científica y sirven de referencia tanto para profesionales sanitarios como para padres y responsables educativos.
En la última década, se ha producido un auténtico boom de nuevos dispositivos tecnológicos. Smartphones, tablets, relojes inteligentes o asistentes de voz forman parte del día a día de los hogares. Muchos niños tienen contacto con pantallas incluso antes de aprender a hablar, ya sea para entretenerse, ver dibujos o “calmarse” en momentos difíciles. Este uso temprano, aunque normalizado socialmente, no está exento de riesgos.

Pantallas y desarrollo infantil
Según la AEP, el cerebro infantil se encuentra en pleno desarrollo durante los primeros años de vida. En esta etapa se construyen habilidades clave como el lenguaje, la atención, la memoria o la autorregulación emocional. El uso excesivo de pantallas puede interferir en estos procesos, reduciendo el tiempo dedicado al juego libre, a la interacción con adultos y a la exploración del entorno.
Entre las consecuencias negativas más señaladas están los problemas de sueño, el aumento del sedentarismo, dificultades de concentración, retrasos en el lenguaje y una menor tolerancia a la frustración. Además, un consumo temprano puede favorecer una relación poco saludable con la tecnología en etapas posteriores.

¿Existe alguna ley que lo regule?
En España no existe una ley estatal que regule específicamente el uso de móviles o pantallas en niños pequeños dentro del ámbito familiar. Sí hay normativas relacionadas con la protección de datos —que fijan en 14 años la edad mínima para consentir el uso de servicios digitales— y regulaciones autonómicas o escolares que limitan el uso del móvil en los centros educativos. Ante la falta de una ley concreta, las recomendaciones de sociedades científicas como la AEP cobran especial importancia.
Los pediatras recomiendan evitar las pantallas antes de los 2 años, salvo el uso ocasional para videollamadas familiares. Entre los 2 y 5 años, el uso debería ser muy limitado, supervisado y de calidad, sin superar una hora al día. A partir de los 6 años se pueden introducir progresivamente las nuevas tecnologías, siempre con normas claras, acompañamiento adulto y priorizando alternativas como la lectura, el deporte, el juego al aire libre y las actividades creativas.
El mensaje final de la AEP es claro: la tecnología no es el enemigo, pero el tiempo, el contenido y la edad sí importan. Educar en un uso responsable empieza mucho antes de entregar el primer móvil.