Antelm, endocrinólogo: “Que Pedri coma un bollo antes de jugar no es bueno, necesita buen combustible”

El endocrinólogo Antelm Pujol ha puesto el foco en un detalle de la alimentación deportiva que suele pasar desapercibido: qué come un futbolista justo antes de competir. Considera que recurrir a un bollo antes de un partido no es la mejor elección para alguien como Pedri, cuyo rendimiento depende de llegar con energía disponible, digestiones fáciles y el menor riesgo posible de molestias.

Su comparación es sencilla: un deportista de élite es como un Ferrari y necesita combustible adecuado. No basta con ingerir calorías rápidas si proceden de un alimento que aporta mucha grasa o resulta pesado de digerir. Antes de competir, el objetivo es disponer de hidratos de carbono accesibles, fáciles de tolerar y capaces de reponer o completar las reservas de glucógeno.

Un Ferrari no funciona con cualquier combustible

Un bollo puede contener azúcar, pero también cantidades importantes de grasa, cremas o mantequilla. Esa combinación puede retrasar el vaciado gástrico y resultar menos cómoda cuando faltan pocas horas para jugar. En cambio, opciones como dátiles, miel, pan blanco, plátano o bebidas con hidratos permiten aportar glucosa de forma sencilla y con menor carga digestiva.

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Eso no significa que un bollo sea un alimento prohibido ni que comer uno arruine un partido. El contexto importa: cantidad, horario, tolerancia individual y alimentación del resto del día. Pero Pujol insiste en que, cuando se trata de rendimiento profesional, cada elección debe tener una función y el margen para improvisar es mucho menor.

Dátiles o miel antes que bollería

Los hidratos de carbono son el principal combustible durante esfuerzos intensos e intermitentes como el fútbol. Por eso los protocolos deportivos priorizan comidas y tentempiés ricos en carbohidratos antes de competir. También recomiendan moderar grasa y fibra cuando el partido está cerca, porque ambas pueden hacer la digestión más lenta o aumentar las molestias gastrointestinales en algunos jugadores.

Dátiles y miel encajan precisamente por esa facilidad para aportar azúcares rápidamente disponibles. Pueden combinarse con otros alimentos según el tiempo que falte para jugar y las necesidades del futbolista. La idea de Pujol no es demonizar la bollería, sino recordar que un profesional no come antes de competir pensando solo en quitarse el hambre. Come para rendir. Si el cuerpo debe responder durante noventa minutos al máximo nivel, el combustible también debe estar elegido con precisión. En la élite, una pequeña diferencia nutricional no gana por sí sola un encuentro, pero sí puede ayudar a llegar con mejores sensaciones, más energía disponible y una digestión más segura.