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Andreu Buenafuente ha hablado con una mezcla de humor, nostalgia y cierta inquietud sobre el paso del tiempo. El presentador fue padre con 47 años, mientras Silvia Abril tenía 41, y reconoce que haber tenido una hija a una edad más avanzada le ha cambiado por completo la forma de mirar el presente. Ahora presta atención a momentos pequeños que sabe que, dentro de unos años, echará de menos.

“Tengo nostalgia del presente”, explica. Buenafuente describe escenas cotidianas con su hija que ya sabe que guardará como recuerdos importantes: caminar de la mano, acompañarla a dormir o escucharla decirle “papá, vamos a la cama”. Para él, ese tipo de instantes han ganado un valor enorme precisamente porque es consciente de que el tiempo pasa demasiado rápido.

Ser padre mayor le hace vivir el presente de otra manera

El humorista reconoce que la edad introduce una perspectiva distinta en la paternidad. No vive esos años pensando únicamente en lo que vendrá, sino también en lo rápido que desaparecerán determinadas etapas. Esa conciencia le hace aferrarse más a lo cotidiano y disfrutar de situaciones que quizá años atrás habría vivido con menos intensidad.

Buenafuente, Ig

Buenafuente no esconde que hacerse mayor le preocupa. “No me quiero hacer mayor”, admite al hablar de una etapa que inevitablemente llegará. Su reflexión no nace del rechazo absoluto a la vejez, sino de asumir que cada año que pasa reduce determinadas posibilidades y acerca un periodo vital donde el cuerpo y la energía ya no serán los mismos.

“Vamos a llevar la vejez con dignidad”

“A mí me parece que la vejez la vamos a llevar con dignidad, todo lo que tú quieras, pero se acaba la fiesta”, explica. La frase resume perfectamente su manera de afrontar el futuro: aceptar que envejecer forma parte de la vida, pero sin fingir que no implica pérdidas, cambios y una cierta decadencia física.

Precisamente por eso, Buenafuente insiste en aprovechar el presente. Como padre que tuvo a su hija más tarde que la media, siente que no puede dar por hecho el tiempo disponible. Su manera de enfrentarse a la edad consiste en disfrutar mucho más de lo que sucede ahora. La vejez llegará, pero mientras tanto prefiere quedarse con esos pequeños momentos familiares que considera, por encima de todo, “lo más importante”.