Álvaro Pascual-Leone, neurólogo: “No recomiendo a todos los jubilados hacer sudokus ni crucigramas”

Álvaro Pascual-Leone, neurólogo y especialista en plasticidad cerebral, ha querido matizar una idea muy repetida sobre la memoria en la jubilación. Durante años se ha dicho que hacer sudokus, crucigramas o pasatiempos es casi obligatorio para mantener el cerebro en forma. Sin embargo, el experto no lo recomienda como una receta universal para todos los jubilados.

La clave no está en el juego en sí, sino en lo que exige al cerebro. Un sudoku puede ser útil si obliga a aprender, concentrarse, equivocarse, probar estrategias nuevas y salir de la rutina. Pero si una persona lleva años haciendo el mismo tipo de pasatiempo de manera automática, el beneficio especial puede ser mucho menor.

No todo ejercicio mental sirve igual

Pascual-Leone insiste en que el cerebro necesita retos, no solo repetición. Resolver crucigramas cada mañana puede ser entretenido, relajante y agradable, pero eso no significa que siempre sea el mejor entrenamiento cognitivo. Si ya se hace sin esfuerzo, deja de ser un desafío y se convierte casi en una costumbre mecánica.

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Por eso el consejo cambia según la persona. Para alguien que nunca ha hecho sudokus, empezar puede ser positivo porque introduce una tarea nueva. Hay que entender reglas, mantener atención, planificar y aprender a resolver. En cambio, para quien ya domina ese formato, quizá sea más estimulante aprender un idioma, tocar un instrumento, bailar, debatir, leer algo difícil o socializar más.

Aprender importa más que repetir

La idea de fondo es sencilla: el cerebro se mantiene activo cuando sigue aprendiendo. No basta con llenar el día de ejercicios mentales si todos son iguales y ya no obligan a adaptarse. La plasticidad cerebral necesita novedad, esfuerzo ajustado y propósito. Sin eso, el pasatiempo puede entretener, pero no transformar demasiado. Esto no significa que los jubilados deban abandonar los crucigramas o los sudokus si les gustan. Pueden formar parte de una rutina saludable, especialmente si aportan placer y concentración. El problema es convertirlos en una obligación o venderlos como solución mágica contra el deterioro cognitivo.

Por eso Pascual-Leone no recomienda lo mismo para todos. Cada jubilado necesita retos distintos según su historia, intereses y capacidades. Para unos será un sudoku; para otros, una conversación difícil, una clase nueva o una actividad compartida. Lo importante no es hacer pasatiempos, sino seguir aprendiendo de verdad.