El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto será un espectáculo excepcional. Pero para disfrutarlo, solo hay que recordar una idea. El peligro no es solo que mirar el Sol dañe los ojos. El peligro es que los puede estar lesionando sin que duela. Este riesgo para la salud de las personas es la parte negativa de este fenómeno histórico que hará que miles de personas dirijan los ojos al cielo para observar el eclipse total de Sol que cruzará la península ibérica. Pero un gesto tan instintivo como mirar directamente el fenómeno puede tener consecuencias que duren mucho más que los pocos minutos del eclipse. La radiación solar puede lesionar la retina de manera permanente sin provocar dolor ni ningún aviso inmediato. Esta es una de las principales preocupaciones de los especialistas ante la expectación que ha despertado el fenómeno. Joaquim Grau Inglada, presidente del Colegio Oficial de Ópticos y Optometristas de Catalunya (COOOC), advierte que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada "puede provocar quemaduras irreversibles en la retina". Y aquí está la trampa: una persona puede haberse dañado los ojos y, en ese momento, no notar absolutamente nada.
Una quemadura que no duele
Cuando miramos un objeto, el sistema óptico del ojo concentra la luz sobre la retina, el tejido sensible situado en el fondo del ojo que permite transformarla en las señales que después interpreta el cerebro. Si lo que tenemos delante es el Sol, esta enorme cantidad de energía también queda concentrada en una zona muy pequeña. Joaquim Grau Inglada, en una entrevista con la agencia EFE, lo compara con una lupa concentrando los rayos del Sol sobre un trozo de papel hasta quemarlo. En este caso, sin embargo, el punto donde se concentra la energía es la retina. El problema es que la retina no dispone de receptores de dolor. No hay, por lo tanto, un pinchazo o un escozor que nos obligue automáticamente a apartar la mirada. "Con los ojos pasa algo similar a cuando vas a la playa: no te das cuenta de que te estás quemando hasta que han pasado unas horas", explica Grau.
Esta característica hace especialmente peligrosa la llamada retinopatía solar o retinopatía por eclipse. Los especialistas explican que el daño se concentra especialmente en la zona central de la retina, allí donde focalizamos la luz cuando miramos directamente un objeto. Los efectos, además, pueden no manifestarse hasta 24 o 48 horas después de la exposición, a medida que se produce el daño de las células fotorreceptoras.
🦉 ECLIPSE MUNDIAL 12 DE AGOSTO: TE PUEDES QUEDAR CIEGO
— DRAEZNUM (@draeznum) August 6, 2026
EL PELIGRO QUE MUCHOS DESCONOCEN
El próximo 12 de agosto, millones de personas dirigirán la vista al cielo para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que existen: un eclipse solar. Sin embargo, lo… pic.twitter.com/n0gQeVT6zU
Una mancha negra en el centro de la visión
¿Cómo podemos saber si nos hemos lesionado los ojos? Una de las señales más características es la aparición de una mancha oscura en el centro del campo visual, lo que médicamente se conoce como un escotoma. El doctor Josep M. Caminal, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Bellvitge, alerta de que mirar el Sol directamente puede provocar este escotoma, una lesión irreversible de la mácula, la parte responsable de la visión central. Esto puede causar una mancha permanente en el centro de la visión y una pérdida visual que no se puede recuperar.
🌞🌑 Eclipsi solar: el vols veure? Fes-ho amb seguretat
— Hospital Universitari Bellvitge | HUB (@hbellvitge) August 6, 2026
El proper 12 d’agost tindrem un eclipsi de sol, un fenomen espectacular… però també pot ser molt perillós si no es mira correctament.
👁️ Mirar el Sol directament durant un eclipsi pot provocar una lesió irreversible a la… pic.twitter.com/hPdT0R91vo
Pero el escotoma no es la única lesión que puede aparecer si observamos el Sol directamente. Después de haber observado el Sol sin protección, pueden aparecer visión borrosa, alteraciones en la percepción de los colores, sensibilidad excesiva a la luz o dificultades para ver con nitidez los detalles. También se puede producir metamorfopsia: las líneas que deberían ser rectas se perciben onduladas o deformadas. Algunas de estas alteraciones pueden pasar inadvertidas inicialmente. Una persona puede descubrir, por ejemplo, que algo no va bien solo cuando intenta leer o fija la mirada en un detalle.
Poco que hacer una vez producida la lesión
Y una vez producida la lesión, las posibilidades médicas son limitadas. No existe un tratamiento que permita reconstruir los fotorreceptores destruidos. Si el daño no ha sido completo, se puede producir una cierta recuperación con el tiempo; si es grave, las secuelas pueden ser permanentes. Por ello, ante cualquier alteración visual después de haber mirado directamente el Sol, los especialistas recomiendan buscar atención oftalmológica lo antes posible.
La regla para evitar llegar a esta situación es sencilla: para mirar directamente el eclipse, hay que utilizar protección específica para la observación solar. Las gafas adecuadas deben estar certificadas según la norma ISO 12312-2. El COOOC recomienda adquirirlas en establecimientos sanitarios de óptica, donde se puede comprobar la procedencia y certificación, especialmente ante el riesgo de que circulen productos falsificados o que no cumplan los requisitos de seguridad.
Las gafas de sol no sirven
Unas gafas de sol convencionales, por oscuras que sean, no son una alternativa. Tampoco lo son algunos de los inventos caseros que tradicionalmente se han utilizado para intentar observar eclipses: radiografías, cristales ahumados, CD, filtros superpuestos o ponerse dos gafas de sol a la vez. "Todo esto son sistemas que no se pueden utilizar porque acabaremos con una quemadura", alerta Grau. Incluso con unas gafas homologadas hay una pauta importante: hay que ponérselas antes de dirigir la mirada hacia el Sol. No se debe buscar primero el astro a ojo desnudo y protegerse después. El momento más delicado puede llegar precisamente cuando el eclipse es más espectacular. A medida que la Luna cubre el disco solar, disminuye la luz ambiental y puede aparecer una falsa sensación de seguridad. Pero que el Sol parezca mucho menos intenso no significa que sea seguro mirarlo.
Solo durante la fase de totalidad, cuando el disco solar está completamente oculto, se puede mirar sin las gafas especiales. Esta fase será muy breve y su duración dependerá del punto de observación. Ante la duda sobre cuándo empieza o acaba, la recomendación más prudente es mantener la protección. El riesgo reaparece tan pronto como emerge una pequeña porción del Sol. Y una exposición muy breve puede ser suficiente para causar una lesión, por eso se recomienda volverse a poner las gafas antes de que finalice la totalidad.
Especial atención a los niños y adolescentes
Los profesionales sanitarios piden extremar las precauciones, especialmente con niños y adolescentes. No solo porque pueden jugar con las gafas, retirárselas o no percibir el riesgo, sino también por las características de sus ojos. En las personas jóvenes, los medios internos del ojo son más transparentes y la pupila puede dejar pasar más radiación. Esto los puede hacer especialmente susceptibles a las lesiones. La conselleria de Salut ha enviado una circular a todos los centros sanitarios para que extremen la vigilancia sobre niños y adolescentes, considerados uno de los colectivos más vulnerables ante el eclipse por su menor percepción del riesgo y por la posibilidad de que hagan un uso incorrecto de las gafas de protección. Las autoridades sanitarias han pedido a los profesionales que insistan en las medidas preventivas y recuerden que la observación directa del Sol sin filtros homologados puede provocar lesiones oculares graves y, en algunos casos, irreversibles.
Los sistemas sanitarios se preparan para una jornada excepcional
La expectación por el eclipse también ha puesto en alerta los sistemas sanitarios de los territorios por donde pasará la franja de totalidad, que preparan dispositivos especiales ante las grandes concentraciones de personas previstas el 12 de agosto. Los refuerzos no responden únicamente al riesgo de lesiones oculares: la movilidad de miles de personas hacia los mejores puntos de observación, muchos de ellos en zonas rurales o de difícil acceso, obliga también a anticipar posibles accidentes, golpes de calor y otras emergencias. En Catalunya, Salud reforzará especialmente la atención sanitaria en las Terres de l'Ebre, uno de los territorios donde se espera una llegada importante de visitantes, con más capacidad de respuesta en los hospitales y en algunos centros de atención primaria. El Departamento parte de la previsión de que buena parte de las eventuales asistencias sean de poca gravedad, pero quiere tener los servicios preparados para responder a cualquier urgencia. Paralelamente, la Generalitat ha distribuido 150.000 gafas homologadas gratuitas, que los ayuntamientos harán llegar a la ciudadanía. El Col·legi Oficial d'Òptics i Optometristes de Catalunya, por su parte, ha impulsado la campaña "Punt Eclipsi Segur", con acciones preventivas, distribución de gafas homologadas e información sobre las prácticas que hay que evitar.
Otros territorios situados dentro de la franja del eclipse preparan refuerzos de ambulancias, urgencias y servicios de oftalmología ante la llegada masiva de visitantes y la posibilidad de que aumenten las incidencias. En el País Valencià, Sanidad ha previsto reforzar las urgencias hospitalarias y extrahospitalarias, los servicios de oftalmología y una quincena de centros de atención primaria, además de ampliar el dispositivo de ambulancias. En las Illes Balears, el Govern ha anunciado la incorporación de 160 profesionales adicionales y los hospitales de Mallorca han reprogramado intervenciones quirúrgicas para disponer de más capacidad asistencial durante la jornada. También Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León y La Rioja han preparado o anunciado medidas extraordinarias ante la afluencia prevista.
