Durante años, en España y en otros países occidentales se ha instalado la idea de que en China se trabaja sin descanso, siete días a la semana y sin vacaciones. Sin embargo, Alejandro, hijo de padres chinos, desmonta este estereotipo con una afirmación contundente: “Llegan a estar cinco días seguidos sin ir a trabajar”. Su testimonio pone el foco en una realidad laboral más compleja y matizada de lo que suele creerse desde fuera, y ayuda a entender cómo funcionan realmente las leyes laborales en el gigante asiático.
China es un país enorme y diverso, y aunque existen sectores con condiciones muy exigentes, también hay derechos laborales regulados por ley que contradicen la imagen de explotación permanente que muchos tienen en mente.
Cómo funcionan las leyes laborales en China
Según explica Alejandro, la legislación laboral china establece una jornada estándar de 8 horas diarias y 40 horas semanales, muy similar a la española. En teoría, cualquier hora extra debe ser compensada económicamente, y el trabajador tiene derecho a descansos semanales y a vacaciones pagadas. Además, existen seguros obligatorios vinculados al empleo, que cubren aspectos como sanidad, jubilación o accidentes laborales.
En la práctica, es cierto que algunos sectores —especialmente en fábricas privadas, empresas tecnológicas o pequeños negocios familiares— pueden exceder estas horas. Sin embargo, esto no significa que todo el país funcione así. Alejandro señala que durante festividades nacionales importantes, como el Año Nuevo Chino o la Fiesta Nacional, muchas empresas cierran varios días seguidos. En esos periodos, es habitual que trabajadores pasen hasta cinco días consecutivos sin trabajar, algo que sorprende a quienes creen que en China no existen descansos.
Las vacaciones anuales dependen de la antigüedad, pero suelen oscilar entre 5 y 15 días, además de los festivos oficiales. Aunque no es un sistema tan generoso como el europeo, dista mucho de la idea de “no tener vacaciones”.
El origen del mito y la comparación con España
Alejandro explica que el mito nace de varios factores. Por un lado, la enorme competitividad del país y la cultura del esfuerzo, muy arraigada en generaciones anteriores. Por otro, la visibilidad de modelos extremos como el famoso “996” (trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana), que existe en algunas empresas, pero no es legal ni representa al conjunto del mercado laboral chino.

Comparado con España, China tiene menos días de vacaciones y una protección laboral más desigual, especialmente en pequeñas empresas. En España, los derechos están más homogeneizados, con 30 días naturales de vacaciones, mayor protección sindical y un control más estricto de las jornadas. Sin embargo, Alejandro subraya que China no es un vacío legal, y que muchos trabajadores disfrutan de descansos, festivos y estabilidad.
En definitiva, el testimonio de Alejandro ayuda a romper un estereotipo muy extendido. No todos los chinos trabajan sin parar, ni viven sin vacaciones. Como en cualquier país, hay realidades muy distintas, y entenderlas es clave para dejar atrás los tópicos y mirar el mundo con más matices.