Cada vez más jubilados españoles toman una decisión que hace apenas una década parecía impensable. Abandonar España para poder vivir mejor con su pensión se ha convertido en práctica habitual. El aumento del coste de la vida, especialmente de la vivienda, está empujando a muchos mayores a buscar alternativas fuera de Europa. Alberto es uno de ellos y ha optado por establecerse en Tailandia tras jubilarse.

Su reflexión resume una tendencia creciente entre pensionistas con ingresos medios o bajos. Con una pensión que en España apenas permitiría cubrir gastos básicos, Alberto considera que la calidad de vida se ha vuelto insostenible. De ahí su decisión de marcharse al sudeste asiático, donde el dinero rinde mucho más y el día a día es radicalmente distinto. Sin dolores de cabeza, ni preocupaciones ni nada. Solo se centra en disfrutar.

El coste de la vida empuja a marcharse

En España, una pensión media obliga a muchos jubilados a destinar gran parte de sus ingresos al alquiler o a los suministros básicos. En cambio, en Tailandia el coste mensual de vivienda, alimentación y servicios es sensiblemente inferior. Con el mismo dinero, Alberto puede acceder a un alojamiento cercano al mar, comer fuera con frecuencia y mantener un nivel de vida cómodo sin estar pendiente de la cuenta bancaria.

A ello se suma el clima. Vivir en un entorno de verano permanente, con temperaturas cálidas durante todo el año, elimina gastos asociados a calefacción y permite una vida mucho más activa al aire libre. Para muchos jubilados, este factor es clave, especialmente para quienes disfrutan de salir a pasear mientras el sol siempre está presente.

Una jubilación más relajada y con más opciones

La vida en Tailandia ofrece un ritmo más pausado, menos estrés y una cultura orientada al disfrute cotidiano. Los servicios básicos son accesibles, la sanidad privada tiene precios muy asumibles y la creciente comunidad de expatriados facilita la integración de quienes llegan desde Europa.

Alberto forma parte de ese grupo de jubilados que priorizan el bienestar personal frente al apego a España. Su elección no responde a un rechazo a su país, sino a una comparación práctica entre lo que puede permitirse en un país y en otro. Con su pensión, en Tailandia no solo cubre gastos, sino que puede disfrutar de ocio, playa y tiempo libre sin la sensación constante de estar ajustado.

Cada año, miles de pensionistas españoles se instalan en países como Tailandia buscando una jubilación digna. Así pues, la historia de Alberto refleja un problema de fondo: cuando la pensión no alcanza para vivir con tranquilidad, muchos optan por rehacer su vida lejos de casa para no renunciar a disfrutarla.