Adrià Solís, fisioterapeuta: “Conducir demasiado bajo sobrecarga la zona lumbar”

Conducir durante varias horas puede acabar provocando dolor de espalda, rigidez cervical o sensación de pesadez en las piernas, pero una parte del problema puede empezar antes incluso de arrancar el coche: en cómo colocamos el asiento. El fisioterapeuta Adrià Solís, director de FisioCorp, advierte que conducir demasiado bajo puede aumentar la carga sobre la zona lumbar y favorecer la aparición de molestias.

Lo explicó en una entrevista con La Vanguardia, donde insistió en que no existe una postura perfecta que permita permanecer inmóvil durante horas sin consecuencias. Aun así, sí hay ajustes que pueden ayudar. Uno de los más importantes es la altura: “Las rodillas deberían quedar ligeramente por debajo de las caderas. Mucha gente conduce demasiado baja y eso sobrecarga muchísimo la zona lumbar”.

La espalda debe quedar apoyada, pero no rígida

Solís recomienda buscar una posición neutra y relajada, con la espalda bien apoyada contra el respaldo y la cabeza alineada con el tronco. Si hace falta, un pequeño soporte lumbar puede ayudar a mantener una postura más cómoda. Los hombros también deberían permanecer relajados, evitando conducir encorvado o adelantando demasiado la cabeza.

carnet de conducir
carnet de conducir

El problema, sin embargo, no depende únicamente del asiento. El fisioterapeuta recuerda que pasar muchas horas sentado fatiga progresivamente la musculatura y ralentiza el retorno venoso de las piernas. En el coche, además, las vibraciones de la conducción pueden añadir tensión sobre la zona lumbar y los hombros.

El movimiento importa tanto como la postura

Por eso, además de ajustar correctamente el asiento, Solís insiste en hacer pausas. En trayectos largos, recomienda levantarse y moverse aproximadamente cada hora y media o dos horas como máximo. Caminar unos minutos y movilizar tobillos, hombros, cuello o caderas ya puede marcar una diferencia importante. También desaconseja mantener durante mucho tiempo posturas como cruzar las piernas o quedarse encogido. Hacerlo puntualmente no supone un problema, pero sostenerlo durante horas aumenta las tensiones musculares y puede empeorar la circulación.

La idea principal es sencilla: no basta con encontrar una posición cómoda al volante y mantenerla indefinidamente. Ajustar la altura para que las rodillas queden ligeramente por debajo de las caderas ayuda a descargar la zona lumbar, pero el cuerpo sigue necesitando movimiento. Un asiento bien colocado y pequeñas pausas durante el trayecto son, según Solís, dos de las herramientas más simples para llegar al destino con menos dolor.