Las relaciones con Hacienda no son indefinidas, aunque muchas veces parezca que sí que lo pueden ser. Existe un límite temporal claro que marca hasta cuándo se pueden reclamar derechos o exigir obligaciones, y es algo que los abogados fiscalistas repiten constantemente. La clave está en el artículo 66 de la Ley General Tributaria.
Y es que este artículo establece un plazo general de cuatro años que afecta tanto a los contribuyentes como a la propia Administración a la hora de reclamar pagos mal hecho o cualquier tipo de reclamación.
El artículo 66 fija un límite claro de cuatro años
El contenido de la norma es contundente. En este artículo, se dice que prescriben a los cuatro años varios derechos fundamentales en la relación con Hacienda. Por un lado, el derecho de la Administración a liquidar una deuda tributaria. Es decir, a determinar cuánto debes pagar si no se ha hecho correctamente.
Por otro, también prescribe su derecho a exigir el pago de una deuda ya reconocida. Si pasa ese plazo sin actuaciones, la deuda puede quedar sin efecto. Pero no solo afecta a Hacienda. El contribuyente también tiene ese mismo margen temporal para actuar.
Qué puedes reclamar dentro de ese plazo
El artículo 66 también protege al ciudadano. De este modo, durante esos cuatro años puedes reclamar devoluciones que no se hayan realizado o solicitar la rectificación de errores en tus declaraciones. Esto incluye los llamados ingresos indebidos. Es decir, cantidades que hayas pagado de más o impuestos que no correspondían y que puedes recuperar. El punto clave está en cuándo empieza a contar ese plazo. En general, comienza desde el día siguiente al fin del periodo voluntario de presentación o desde el momento en que se realiza el pago.
De este modo, dejar pasar el tiempo puede implicar perder el derecho a reclamar cantidades importantes. El mensaje de los abogados es que lo mejor es revisar la situación fiscal dentro de ese plazo es fundamental. Porque más allá de la complejidad del sistema tributario, hay una regla básica que no cambia: si pasan cuatro años, las oportunidades desaparecen.
