Hay profesiones que pasan desapercibidas para la mayoría, pero que ofrecen estabilidad, buen sueldo y condiciones laborales muy razonables. Una de ellas es la de técnico de ascensores, un sector con una fuerte demanda y una clara falta de profesionales. Aaron es uno de ellos y su caso sirve como ejemplo de una salida laboral poco conocida y muy rentable.
“Gano más de 40.000 euros al año arreglando siete ascensores al día”, explica. Lejos de jornadas interminables o trabajos extremos, Aaron desarrolla su labor en un horario normal, de lunes a viernes, con una carga física moderada y riesgos muy controlados gracias a los protocolos de seguridad.
Un sector con sueldos altos y falta de personal
El mantenimiento y reparación de ascensores es un ámbito esencial en las ciudades, pero cada vez cuesta más encontrar técnicos cualificados. Según explica Aaron, el sector necesita talento joven de forma urgente, ya que muchos profesionales se están jubilando y no hay relevo suficiente.

Con una formación técnica específica y algo de experiencia, alcanzar los 40.000 euros anuales es relativamente sencillo. No es un sueldo excepcional dentro del sector, es bastante habitual. La progresión salarial es rápida porque las empresas compiten por retener a los pocos técnicos disponibles.
Trabajo estable y jornada laboral normal
Uno de los grandes atractivos de esta profesión es la estabilidad. Aaron trabaja con una jornada estándar, sin turnos nocturnos ni fines de semana obligatorios. De lunes a viernes y con horarios bastante previsibles. Esto permite conciliar la vida laboral y personal, algo cada vez más valorado. En cuanto al trabajo en sí, desmiente muchos mitos. No es un empleo extremadamente físico ni peligroso si se siguen los protocolos. La mayoría de las intervenciones son revisiones, ajustes y reparaciones sencillas. “Con arreglar unos siete ascensores al día, la jornada está cumplida”, asegura.
Además, se trata de un empleo con futuro. Los ascensores no van a desaparecer y su mantenimiento es obligatorio por ley. Esto convierte al sector en uno de los más estables dentro del ámbito técnico. Así pues, sin necesidad de estudios universitarios, con formación técnica y ganas de trabajar, es posible acceder a un empleo bien pagado y con buena calidad de vida.