Tal día como hoy del año 1482, hace 544 años, en Brujas (condado independiente de Flandes), moría María de Borgoña (Bruselas, 1457), duquesa independiente de Borgoña, de Brabante y de Limburgo; condesa independiente de Flandes, de Henao y de Holanda, y esposa de Maximiliano de Habsburgo (Wiener Neustadt, 1459), archiduque independiente de Austria y emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico. La unión matrimonial de María y Maximiliano (Gante, 1477) había convertido a la estirpe resultante Habsburgo-Borgoña en la casa más poderosa de Europa.
Sus dominios, que serían heredados en 1519 por su nieto Carlos de Gante (hijo de Felipe el Hermoso y de Juana, mal llamada "la Loca"), reunían el patrimonio Habsburgo (la Alta y la Baja Austria —actuales Austria, Chequia y Eslovaquia—, Carintia y Carniola —actuales Friul y Eslovenia—, Tirol —actuales Tirol y Trentino—, e Istria y Estiria —actual Croacia—) y el patrimonio Borgoña (el ducado de Borgoña y los condados y ducados del valle bajo del Rin —actuales regiones francesas de Picardía y Paso de Calais— y los actuales Estados de Luxemburgo, Bélgica y Países Bajos).
El hijo primogénito de María, Felipe el Hermoso, se convertiría en su heredero y sería casado con Juana, tercera hija de los reyes Fernando e Isabel (1496). Pero cuando esto ocurrió, María ya hacía catorce años que, por una caída del caballo, estaba muerta. Este es el motivo que explica la ausencia de su figura en las negociaciones y celebraciones matrimoniales entre sus hijos Felipe y Margarita y los vástagos de los Reyes Católicos Juana y Juan, respectivamente. No pudo intervenir, pero sin el patrimonio que había aportado, esta empresa nunca habría sido posible.
Con la prematura muerte de Juan (1497), en brazos de Margarita —en la época ya se dijo que tenía una salud muy frágil y que había fallecido entre las piernas de la fogosa Habsburgo—, todas las miradas se dirigieron hacia Felipe y Juana. Pero la posterior muerte de Felipe (1506) en extrañas circunstancias y el progresivo deterioro de la salud mental de Juana conducirían el proyecto hacia el joven Carlos de Gante, quien, tras la muerte de sus dos abuelos (Fernando, 1516, y Maximiliano, 1519), reuniría la herencia paterna y materna y se convertiría en el monarca más poderoso del mundo.