Tal día como hoy del año 1287, hace 730 años, las armas de Alfonso II de Catalunya y III de Aragón -nieto de Jaime I- completaban la conquista de la isla de Menorca, y la incorporaban a la Corona de Aragón, a la confederación catalano-aragonesa. 17 de enero, San Antonio, actualmente Diada de Menorca. De esta forma finalizaba un periodo de tres siglos largos de dominación islámica que habían tenido una importante influencia en la sociedad menorquina de la época. La isla, a diferencia de otros territorios de Al-Andalus, no había recibido -prácticamente- inmigración árabe y bereber. El paisaje social y cultural de la isla era el resultado de la islamización de la población autóctona.

Cuando las armas de Jaime I habían conquistado -58 años antes- Mallorca, parecía que se precipitaba el final islámico de Menorca. Pero la élite política de la isla -el único corpus social de origen bereber- lo había evitado pagando fuertes tributos a los monarcas catalano-aragoneses. Una práctica habitual en aquella época. El final, sin embargo, llegó de la forma más rocambolesca. Jaime I a su muerte había dividido sus dominios entre los tres hijos. Al mediano, Jaime, le correspondió Mallorca y los condados del Rosselló y de la Cerdanya. Poco después, las cancillerías de Palma y de París firmaban un acuerdo para repartirse la Corona de Aragón. Y los reyezuelos de Menorca se sumaron a él.

Alfonso II

La cancillería de Barcelona reaccionó conquistando el efímero reino mallorquín -la parte insular y la continental- y desposeyendo a su monarca. Y en esta operación entraba también Menorca. Con la conquista, la población autóctona fue reducida. Una parte fue expulsada -hacia los dominios islámicos del norte de África- y otra fue vendida en los grandes mercados de esclavos del Mediterráneo occidental -Barcelona, Marsella, Génova-. La isla fue repoblada, absolutamente de nuevo, con gente de habla catalana procedente del Rosselló y del Empordà -el origen del dialecto salado menorquín- y de la Cerdanya, e incorporada de lleno al mundo político, cultural, social y económico catalán.

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