España entrega el Sahara para evitar que se independice

Tal día como hoy del año 1975, hace 45 años, en Madrid se firmaban los Acuerdos Tripartitos entre los gobiernos de España, por un lado, y de Marruecos y de Mauritania, por el otro, que otorgaban carta de oficialidad a la cesión del entonces denominado territorio del Sahara español. En aquellos acuerdos se estipulaba que aquel territorio colonial español se dividía en dos partes: la mitad norte se transfería a la administración marroquí y la mitad sur a la mauritana. Poco después, el gobierno marroquí impulsaría la Marcha Verde (una ocupación del Sahara con una masa de 300.000 civiles) y transformaría el concepto "administración" por el de "soberanía".

Aquellos acuerdos, que contenían una declaración pública y unos anexos secretos, eran totalmente contrarios a la resolución 1514 del Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Cuando se filtraron parte de estos acuerdos, se descubrió que el gobierno de Madrid había pactado con los de Rabat y de Nuakchot unas importantes compensaciones en materia de pesca y de explotación de fosfatos —a favor de intereses privados— que, muy probablemente, no habría obtenido nunca en caso de que hubieran seguido los protocolos de descolonización de Naciones Unidas y se hubiera constituido un estado independiente en el Sahara. Y sin embargo, Marruecos no cumplió nunca los acuerdos.

El Sahara había sido ocupado por España a principios del siglo XX, durante la etapa colonizadora europea del continente africano. Durante décadas, la administración española se limitó a mantener el control militar sobre la franja costera y a establecer cuarteles militares y centros de reclusión. El penal de Villa Cisneros fue utilizado por todos los regímenes españoles y fue uno de los más funestos de la historia penitenciaria española del siglo XX: allí fueron recluidos los carlistas que habían participado en el golpe de estado fallido contra la II República (1932) y los anarquistas canarios capturados por el ejército franquista al inicio de la Guerra Civil (1936) y que protagonizarían una sonada fuga (1937).