Tal día como hoy del año 1502, hace 516 años, Cristóbal Colón iniciaba en mar abierto su cuarto y último viaje al Nuevo Continente. Colón, que había sido encarcelado durante dos años, retornaba al mar con el objetivo, en aquella ocasión, de explorar las costas del istmo centroamericano y encontrar un paso hacia el océano Pacífico. Las amenazas judiciales y los maltratos que había recibido en la prisión, marcarían decisivamente el resultado de aquel viaje. Colón, abandonado por los Reyes Católicos, perseguido por la cancillería, amenazado por la judicatura y boicoteado por los representantes del poder hispánico en la colonia de la Española, fracasaría en su último intento de recuperar el prestigio y el poder.

Colón había sido encarcelado por orden del juez especial Fernández de Bobadilla, enviado a la Española por orden de los Reyes Católicos. Las disputas entre los colonos catalano-valencianos y los castellano-leoneses en la isla de la Española sólo había sido el pretexto. La historiografía contemporánea ha visto en aquel movimiento el propósito político de los Reyes Católicos de rescindir unilateralmente las Capitulaciones de Santa Fe (1492), previas al primer viaje, que autorizaban a Colón a crear estructuras de estado en los nuevos territorios, integradas en el edificio político hispánico. Después de la detención y encarcelamiento de Colón, los nuevos territorios pasarían a formar parte, directamente, del patrimonio real.

Colón inició aquel último viaje con cuatro naves tripuladas por marineros básicamente catalanes y valencianos. Pero cuando llegó a la Española, el 29 de junio, el nuevo gobernador de la colonia Nicolás de Ovando —impuesto por los Reyes Católicos— le negó autorización para desembarcar y proveerse. Sin, prácticamente, alimentos ni agua, tendrían que surcar el mar hasta las costas centro-americanas. El 30 de julio desembarcaba en la isla de Guanaja y dirigía la exploración de las costas del actual estado de Honduras. La escasez de alimentos desembocó en un motín, que controló gracias a su experiencia. Pero la destrucción de las naves condenó definitivamente el proyecto.