Tal día como hoy del año 1897, hace 121 años, se hacía efectivo el Decreto de Agregación que incorporaba al municipio de Barcelona las poblaciones de Gràcia, Sants, Sant Andreu, Sant Martí, Sant Gervasi y Les Corts. De esta forma el municipio de Barcelona, con 509.589 habitantes, pasaba a liderar el área urbana más poblada de la península Ibérica. Faltarían todavía las poblaciones de Horta, con 4.132 habitantes, y Sarrià, con 5.538 habitantes, agregadas a Barcelona en 1904 y en 1921, respectivamente, como enclaves municipalmente independientes, pero profundamente vinculados al conjunto metropolitano, que concentraba en el llano de Barcelona a 519.259 habitantes; por los 512.250 de Madrid, los 350.919 de Lisboa o los 204.768 de València. Barcelona mantendría el liderazgo demográfico peninsular hasta el fin de la Guerra Civil española (1936-1939).
Cuando se hizo efectivo el Decreto de Agregación, el municipio de Barcelona, gobernado entonces por el alcalde Rius i Taulet, ganó de golpe 100.000 habitantes. Gràcia y Sant Martí habían superado a los 35.000 habitantes y habían desplazado Reus (30.000 habitantes) como segunda ciudad del Principado. I Sant Andreu, con 18.000 habitantes perseguía las capitales provinciales. Estos municipios quedarían articulados a través del plano Cerdà del Eixample, trazado y aprobado con anterioridad (1859) con el objetivo de vertebrar urbanísticamente la totalidad del espacio físico del plan|plano de Barcelona. La absorción de los pueblos del plan|plano pondría de relieve la existencia de un nuevo fenómeno hasta entonces desconocido a Catalunya: la macrocefalia demográfica. El plan|plano de Barcelona, que representaba el 0,25% de la superficie del país, pasaba a concentrar más del 25% de la población de Catalunya.