Tal día como hoy del año 552, hace 1.524 años, en Gualdo Tadino (entonces Reino ostrogodo de Italia y actualmente región de Umbría, Italia) y en el contexto de las llamadas Guerras Góticas, se libraba la batalla de Tagina. En aquella batalla se enfrentaron las huestes ostrogodas del rey Totila, formadas por las castas guerreras góticas y grupos militarizados de etnia italorrománica, y el ejército bizantino del general Narses, formado por las élites militares grecorromanas y contingentes italorrománicos disidentes del régimen gótico. Aquella batalla tendría como resultado la victoria de los bizantinos y pondría fin al proyecto de unificación italiana que ambicionaba Totila. Después de aquella batalla, el Reino ostrogodo de Italia quedaría muy debilitado y ya no podría mantener la tutela que, durante más de un siglo, había ejercido sobre el Reino visigodo hispánico.
Los ostrogodos que se habían establecido en la península italiana —junto con los visigodos que lo habían hecho en la península Ibérica— eran el pueblo germánico más romanizado. La relación entre las oligarquías ostrogodas y las élites de la antigua Roma a menudo era tensa, pero también, generalmente, se desarrollaba en un marco de colaboración. No obstante, los ostrogodos eran conscientes de la importancia de aquella batalla y secuestraron 300 adolescentes —chicos y chicas—, hijos de las familias más distinguidas de Roma, para utilizarlos como escudos humanos. A pesar de ello, los bizantinos, dispuestos a poner fin al dominio ostrogodo en la península italiana, masacraron las huestes de Totila y causaron la muerte de unos 8.000 guerreros enemigos. Incluso Totila murió en las proximidades del campo de batalla mientras huía.
En medio de aquella retirada caótica, la guardia de Totila reunió a los 300 chicos y chicas cautivos, los degolló y dejó sus cadáveres decapitados en el suelo para que los bizantinos —que avanzarían en aquella dirección— se encontraran con aquel dantesco espectáculo. Pocos meses después de la tragedia de Tagina —octubre del 552—, se libraría la definitiva batalla de Mont Lactari —en las proximidades del volcán Vesubio—, que significaría el fin del Reino ostrogodo de Italia. También, en aquella batalla, moriría el rey de los ostrogodos —Teia, sucesor de Totila—, pero no durante la huida, sino que, oficialmente, en combate. A consecuencia de la derrota ostrogoda, los bizantinos pasarían a dominar la mitad sur de la península italiana, mientras que la mitad norte sería rápidamente ocupada por las huestes de otro pueblo germánico: los francos.