Tal día como hoy del año 1872, hace 153 años, en Hamilton Crescent (un pueblo situado a 10 kilómetros al oeste de Glasgow), se enfrentaban las selecciones nacionales de Escocia y de Inglaterra. Aquel match sería el primer partido internacional de la historia del fútbol. Se jugó en el terreno de juego del equipo local de Hamilton Crescent y fue presenciado por unas 4.000 personas. El resultado final, tras los 90 minutos de juego, fue de empate a cero goles. Con anterioridad se habían jugado cuatro partidos entre las selecciones de Escocia y de Inglaterra, pero el combinado blanco y azul estaba formado, exclusivamente, por emigrantes escoceses que residían en el área de Londres, por lo que la FIFA no los considera partidos internacionales.
Según las fuentes documentales de la época, el partido comenzó pasadas las dos de la tarde (con veinte minutos de retraso respecto al horario previsto) y se desarrolló en un ambiente relajado y amistoso. Las mismas fuentes revelan que, desde el primer momento, los dos equipos se lanzaron al ataque, pero los jugadores de un equipo y del otro no se mostraron acertados a la hora de transformar las ocasiones. En aquella época no estaban permitidas las sustituciones, pero en este partido se pactó que, excepcionalmente, se podrían hacer un par de cambios por equipo. En la media parte, el portero y el delantero centro ingleses —Robert Barker y William Maynard— se intercambiaron las posiciones para buscar el gol que no llegaba.
La selección nacional de Escocia planteó el partido con un atrevido 2-2-6 y alineó a Gardner en la portería; Ker y Taylor en la defensa; Thomson y Smith (James) en el centro del campo, y Smith (John), Leckie, Rhind, McKinnon, Weir y Wotherspoon en punta de ataque. Y la selección nacional de Inglaterra se posicionó con un arriesgado 1-1-9 y alineó a Barker en la portería; Greenshalgh como único defensa; de Courtenay en el centro del campo en solitario, y Chapell, Maynard, Brockbank, Clegg, Kirke-Smith, Ottaway, Chenery y Morice en punta de ataque. La prensa de la época que recogió aquel acontecimiento relata que, cuando faltaban seis minutos para la conclusión del partido, el delantero escocés Leckie estrelló el balón contra la cinta que, en aquel momento, hacía de travesaño.