Tal día como hoy del año 1809, hace 208 años, nació en Sallent (Bages) Tomàs Viladomiu i Bertran, promotor de las colonias industriales Viladomiu Vell y Viladomiu Nou, situadas en Gironella (Berguedà) y fundadas en 1871 y en 1880, respectivamente. Miembro de una familia de industriales del textil, fue uno de los pioneros en la introducción y en la expansión del modelo de las colonias, fenómenos sociales, económicos y urbanísticos que cambiaron para siempre la fisonomía de la Catalunya interior. Las Viladomiu formaban parte de un cinturón de 75 colonias construidas en los cursos medios y altos de los ríos Llobregat, Cardener, Ter, Calders, Anoia, Freser, Segre y Brugent.

Hacia 1850 el pla de Barcelona –territorio pionero de la industrialización catalana– ya estaba saturado. A la falta de espacio y a la conflictividad social –causada por las pésimas condiciones laborales de los trabajadores– se había sumado la dependencia creciente con respecto a los territorios productores de carbón. En Osona, Bages y Berguedà desarrollaron talleres de producción con una energía alternativa a través de antiguos molinos –herreros y harineros– hidráulicos. La construcción de la colonia –el establecimiento de la fuerza motriz del trabajo– sería el paso siguiente. Las colonias industriales catalanas se inspiraron en el modelo que había sido creado e impulsado 50 años antes en Gran Bretaña.

Obreros de la colonia Viladomiu de hiladura, el año 1889

Las colonias –construidas en espacios deshabitados– se convertían en pequeñas ciudades donde la vida giraba en torno a la actividad de la fábrica. La distribución urbanística de la colonia lo evidenciaba: el espacio productivo –que ocupaba la centralidad del conjunto– destinado a los talleres de fabricación; el espacio residencial, a las viviendas de los trabajadores y sus familias; el espacio comercial, los servicios básicos de los residentes (economato, farmacia); el espacio de ocio, a los equipamientos culturales, deportivos y religiosos de los residentes (escuela, biblioteca, cine, campo de fútbol, iglesia); y finalmente el espacio de dominio, que era allí donde "el dueño" construía su palacete. La Revolución Industrial total.

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