Tal día como hoy del año 1518, hace 506 años, en Estrasburgo (entonces república municipal que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico) empezaba un episodio de histeria colectiva que sería llamada la "peste del baile". Este episodio se inició cuando una mujer anónima empezó a bailar, de forma totalmente descontrolada, por las calles de la ciudad. Según las fuentes documentales, al cabo de pocas horas se le habían añadido unas cuarenta personas. Y al cabo de un par de días ya eran más de cuatrocientas las personas que formaban aquel extraño séquito.
Los médicos de la ciudad pensaron que era una "peste de la sangre" que había arrebatado el juicio de aquellas personas, haciéndolas bailar compulsivamente hasta agotarse y caer muertas. No obstante, no prescribieron ningún tipo de medicamento, porque consideraban que el baile, propiamente, era la mejor terapia para curar aquella extraña enfermedad e, incluso, recomendaron y consiguieron que las autoridades municipales contrataran músicos para estimular el baile, evitar que los bailarines se detuvieran y conseguir que la peste remitiera.
Aun así, durante las dos semanas que duró aquella "epidemia" la mayoría de los más de cuatrocientos bailarines afectados por aquel extraño suceso acabarían muriendo, fruto del agotamiento o a causa de los infartos provocados por aquella actividad. La investigación moderna estima que aquel episodio habría sido causado por la ingesta de un hongo alucinógeno llamado "cornezuelo del centeno" que habita en el interior de la espiga del centeno y de la cebada. El consumo del grano de este cereal habría transportado las propiedades psicotrópicas del hongo al producto finalista (pan, cerveza).