Tal día como hoy del año 1898, hace 128 años, en Cádiz, se hacía a la mar la flota de la marina de guerra española destinada a combatir a los independentistas cubanos. En aquel momento, ya hacía tres años que había estallado la Tercera Guerra de la Independencia de Cuba (febrero, 1895 – julio, 1898) y ya hacía casi dos meses que se había producido la voladura del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana, que se había saldado con la muerte de 261 militares estadounidenses.

Precisamente, por esta acción, que el gobierno de Washington imputaría a los españoles (acusaría a la administración colonial española y, a través de la prensa, crearía una corriente de opinión favorable a una intervención armada), William McKinley, presidente de Estados Unidos (Partido Republicano), declararía la guerra a España. No obstante, y a pesar del clima prebélico que se respiraba, los estadounidenses no la declararían formalmente hasta diecisiete días después de que la flota zarpara de Cádiz (25 de abril de 1898).

La flota de guerra española fue botada en aquel clima prebélico y su mando fue entregado al almirante Pascual Cervera y Topete, quien, plenamente consciente de la gran diferencia entre los buques de guerra españoles (casco de madera) y los estadounidenses (casco metálico), expresaría la imposibilidad de lograr los objetivos propuestos y el más absoluto convencimiento de que aquella operación militar se saldaría con miles de víctimas entre los marineros españoles.

En una carta dirigida al contraalmirante Segismundo Bermejo, en aquel momento ministro de Marina del gobierno de Práxedes Mateo Sagasta (Partido Liberal), antes de entrar en combate, le expresaría que: “Esto es un desastre ya, y es de temer que lo sea pavoroso dentro de poco (…) habría pedido mi pase a la reserva, sin importarme un bledo que me tacharan de cobarde, si este (…) no produjera en la Escuadra el deplorable efecto de una deserción de su almirante al frente del enemigo”.

La escuadra de Cervera perdió la única batalla naval que libró en aquel conflicto. El 3 de julio de 1898, en la bahía de Santiago de Cuba, Cervera ordenó salir del puerto en formación de cabotaje (siguiendo la línea de costa), con pocas probabilidades de sorprender al enemigo, pero con el objetivo puesto en minimizar el coste de vidas humanas. La flota española fue destruida por la escuadra estadounidense del almirante Sampson y Cervera fue capturado.

Su captura y reclusión a bordo del destructor estadounidense Iowa quedarían inmortalizadas en una representación que desde entonces (1898) se encuentra en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Al terminar la guerra, por sus cartas dirigidas al gobierno, el nuevo ejecutivo español, presidido por el conservador Francisco Silvela, lo sometería a un consejo de guerra, cuyas consecuencias lograría eludir gracias a su condición de aforado (era senador del Partido Liberal).