Tal día como hoy del año 1931, hace 95 años, se celebraban las primeras elecciones desde el golpe de Estado del general Primo de Rivera (1923) que había puesto fin a medio siglo de régimen constitucional (1874-1923). El descrédito del régimen de Primo de Rivera (1923- 1930/31), que no había podido alcanzar ninguno de los objetivos que pretendían justificar el golpe de Estado y la dictadura; impulsaron al rey Alfonso XIII —que, en su día, había dado apoyo entusiástico al pronunciamiento militar— a prescindir de la figura del dictador-presidente del gobierno y a iniciar un proceso de restauración de la normalidad política, que se iniciaría con la celebración de unas elecciones municipales. Estos comicios fueron celebrados el 12 de abril de 1931.

No obstante, el rey Alfonso XIII llegaba tarde, y tanto su figura como la institución de la corona habían quedado notablemente erosionadas. Por este motivo, y a pesar de que eran unos comicios municipales, los partidos republicanos –hasta, prácticamente, unas semanas antes clandestinos– lo plantearon como unas elecciones plebiscitarias y el voto de aquellas elecciones estuvo fuertemente polarizado entre los partidos monárquicos y los partidos republicanos. En el conjunto del Estado español, los monárquicos obtuvieron 41.338 concejales y los republicanos 39.568. Pero los partidos republicanos ganaron en cuarenta y dos de las cincuenta capitales de provincia. Y lo hicieron, especialmente, en grandes ciudades como Madrid, València, Sevilla o Bilbao.

En Catalunya ganó, ampliamente, la plataforma Esquerra Republicana de Catalunya (ERC); creada, tan solo, tres semanas antes. En Catalunya, ERC obtuvo 3.219 concejales y ganó en la capital, Barcelona, (veinticinco de los cincuenta concejales); y en las principales ciudades del país: Reus, Lleida, Girona, Sabadell, Vilanova y Figueres. Y en Tarragona, Manresa y Vic ganaron partidos republicanos en la órbita política e ideológica de ERC. La monárquica Lliga Regionalista, partido hegemónico en Catalunya entre 1907 y 1923, pagaría en las urnas la colaboración de algunos de sus dirigentes con la dictadura: y obtendría 1.014 concejales. Solo ganó en cuatro ciudades de más de 10.000 habitantes (l’Hospitalet, Terrassa, Mataró e Igualada).