Anda el Govern de la Generalitat desde hace semanas anunciando un acuerdo inminente con el PSC sobre los presupuestos de la Generalitat para este año 2023, asegurando que las diferencias son menores e incluso la consellera de Economia, Natàlia Mas, ha resaltado este jueves que podrían anunciarlo en cuestión de un día o como máximo de cinco. Casi el mismo tiempo, al menos desde noviembre, llevan los socialistas negando que ello vaya a ser así y que todo es fruto de una estrategia de Esquerra para explicar las cosas muy diferentes a como son, y que no hay avances significativos, al contrario, lo que se está produciendo es una creciente desconfianza.

Desaparecido Junts de la ecuación —su salida del Govern el pasado octubre les dejó como el convidado de piedra en las cuentas públicas de este ejercicio, también de las siguientes si la legislatura se alarga— todo ha quedado reducido a un acuerdo entre Esquerra y PSC, o una prórroga de los del año 2022, que sacó adelante el entonces conseller Jaume Giró. Es evidente que no tienen un acuerdo aún, porque si así fuera, lo habrían hecho público. Entonces, ¿por qué las versiones son tan dispares? La única explicación posible es imponer la victoria del relato. El Govern necesita generar una expectativa inmediata, mientras el PSC busca presentarse como un partido con un modelo de país diferente y con prioridades económicas diferentes.

Por eso, los socialistas ponen encima de la mesa cuestiones tan importantes como un acuerdo sobre la ampliación del aeropuerto, otro sobre la construcción del cuarto cinturón y un tercero sobre el Hard Rock en Vila-seca. Además, cosas más puntuales como la apertura de nuevas oficinas de la Generalitat en el extranjero, cambio de prioridades económicas en muchos departamentos o la intervención del Parlament en la publicidad de la Generalitat o en el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), cuestiones estas dos últimas de alto voltaje político. Sobre el papel, el acuerdo es difícil, a menos que uno de los dos no haga grandes renuncias a sus posiciones de partida.

Es por ello que el Govern trata de que el aeropuerto y el cuarto cinturón queden fuera —el proyecto de Hard Rock podría asumirlo— y el PSC quiere incorporarlos, sabiendo que es una oportunidad casi única para doblegar a Esquerra. Pero en estos momentos de la partida ya ha quedado claro, por la insistencia de los socialistas, que los presupuestos van de ampliación del aeropuerto, cuarto cinturón y Hard Rock. Uno de los dos tendrá que aflojar, ya que el empate, en esta situación, no existe.