Las últimas gesticulaciones del Govern y de la CUP llevan a pensar que hay un acuerdo mínimamente sólido para que en un par o tres de semanas el Departament d'Economia presente ante el Parlament los presupuestos de la Generalitat para 2017 y pueda iniciarse sin sobresaltos el debate de las enmiendas a la totalidad en la Cámara catalana. Siempre son importantes unos presupuestos por lo que suponen de estabilidad política de un gobierno, pero sobre todo de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido fue un error la devolución al Govern el pasado mes de junio de los que presentó para este año y es positivo que la negociación haya llevado un rumbo diferente, con muchas reuniones discretas desde el verano y la voluntad política de ambas partes de cerrar un acuerdo.

Más allá del detalle de las cuentas de la Generalitat, que aún se están acabando de cerrar y que suponen un equilibrio razonable entre lo que pueden dar unos y recibir otros, lo más relevante es que la legislatura toma impulso en un momento crucial del debate político en Catalunya. Los partidos de la oposición llevaban meses haciendo sus cuentas sobre un escenario electoral inminente. No tanto porque todos ellos resultaran beneficiados de una nueva cita con las urnas sino por el castigo que supondría para el mundo soberanista y su imagen en el exterior una nueva cita con las urnas a los doce, trece o catorce meses de la última, celebrada en septiembre de 2016. También porque las esperanzas de unas nuevas elecciones hubiera dejado en el aire -de hecho las encuestas no la garantizan- la mayoría parlamentaria de 72 diputados. Una mayoría plural y muy difícil de gestionar para las dos partes, pero mayoría al fin y al cabo.

Aunque la convocatoria de la asamblea de la CUP para este sábado obliga a extremar la prudencia, y no sería la primera vez que se tuerce una negociación, la escenificación de todas las partes en las últimas horas lleva a pensar que no es, en estos momentos, lo más probable y que hay la firme voluntad de encarar sin más demora la preparación del referéndum tanto en su aspecto organizativo como legislativo. El anuncio que formuló el president de la Generalitat en la moción de confianza a que se sometió en el Parlament deja en manos del vicepresident Oriol Junqueras y del conseller Raül Romeva el peso político de la principal asignatura del Govern en los próximos meses y, de hecho, el momento cumbre de la legislatura catalana. De ahí que los presupuestos sean imprescindibles para encarar el referéndum que hoy es solo un compromiso del Govern y en los próximos meses acabará siendo obligación.

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