Completada la primera ronda de conversaciones entre el presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, y los dos grupos políticos con los que mantiene abierto el diálogo, PSOE y C's, lo más honesto es concluir que todo está más o menos igual que antes que las citas de las últimas horas tuvieran lugar. Entre otras cosas porque como muy bien ha identificado Rajoy no puede haber investidura sin un mínimo apoyo del PSOE y Pedro Sánchez se mantiene en el no. Tampoco ayuda mucho la abstención de Ciudadanos, posición que Albert Rivera ha mantenido tras su última reunión con el candidato del PP.
Pero como la política también vive de un punto de magia y de desplazar el foco del objetivo que debería iluminarse (la investidura, en este caso), hemos sabido a cambio que Rajoy y Rivera han abierto un canal de comunicación permanente y que también han empezado a hablar de los presupuestos generales del Estado para 2017.
Respecto al primer punto, que después de dos elecciones, las del 27-S y las del 26-J, y más de siete meses con un gobierno en funciones se ponga el acento en un canal de comunicación da idea del escaso esfuerzo de las dos formaciones, PP y C's, por evitar unas terceras elecciones. En el caso de los presupuestos no es necesario crear una cortina de humo respecto a la negociación ya que las diferencias no son tantas y no pueden haber presupuestos sin una investidura previa.
Resumiendo: el Madrid oficial parece prepararse para las vacaciones. Entregadas las notificaciones del Tribunal Constitucional a la presidenta del Parlament, la Mesa de la cámara y al Govern de la Generalitat y comprobado que la investidura española no avanza ni con ruedas, solo queda hacer una cosa. Bajar el telón hasta la última semana de agosto.