Primero fue el manifiesto de apoyo al emérito suscrito por una treintena de exministros de UCD, PSOE y PP y de 40 altos cargos durante su reinado, después algún toque de atención para que la prensa de papel rebajara el tratamiento a las impactantes declaraciones de la princesa Corinna a la BBC, más tarde conspicuos prohombres de la Transición yendo por las radios echando agua al vino de la corrupción del emérito, y este sábado ha empezado el paso al frente de la sociedad civil española con el expresidente de la CEOE y también de Foment, Juan Rosell, loando los méritos de Juan Carlos I. No solo su ejecutoria en el plano institucional y de ayuda a los empresarios, sino señalando que pocos políticos podrían pasar el nivel de rectitud que se le exige al emérito. Y concluyendo, no sé si a nivel de advertencia por los importantes cargos que ha ocupado, que "los políticos no son, salvo excepciones, un ejemplo de nada, salvo de servirse a sí mismos y a su bienestar particular".

Osea, que lo mejor es pasar página, ya que problemas más importantes tiene España. Nadie había llegado tan lejos a la hora de blanquear todos los casos de corrupción que están saliendo sobre la monarquía y la familia real española en los medios de comunicación. Es evidente que la campaña de emblanquecer en la que están inmersos el PSOE y el PP es una operación de calado y que veremos si tiene más ramificaciones en la política española en un momento en que la crisis institucional es máxima, la preocupación sanitaria por la Covid-19 está creciendo día a día, la crisis económica consecuencia de la pandemia empieza a causar serios problemas y la deuda pública española supera el 109% del PIB, algo que no sucedía desde 1908.

Por todo ello, cada vez son más las voces en el PP que apuntan a un acuerdo amplio con el PSOE. Los socialistas no dicen ni que sí ni que no, ya que una cosa son los barones, otra los ministros, una tercera Moncloa y, finalmente, el partido. Pablo Casado ha tirado por la borda a Cayetana Álvarez de Toledo y su discurso ultra. No parece que sea para hacer un simple cambio de nombres por Cuca Gamarra en el cargo de portavoz en el Congreso de los Diputados, uno de los puestos más relevantes que tienen los populares.

El establishment aprieta a los dos partidos, hasta la fecha sin mayor fortuna. Pero por abajo se está trabajando, te lo reconocen todos, con un primer gran pacto a la vista que no es otro que la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). ¿El reparto de los jueces como antesala de más cosas? ¿O Pedro Sánchez engañando a Pablo Casado? No tardaremos mucho en saberlo. Y, mientras, el emérito a sus anchas por los Emiratos Árabes Unidos desde el 3 de agosto, mientras su familia se dice descontenta con el lujo que le acompaña en el exilio. Y, en Madrid, muchos de los que algo fueron guardando cola para ensalzarlo.